Cajas y cajas de cds por todas partes, una vez traté de organizarlos, por épocas y géneros, el orden duró dos días porque una canción recordaba otra y ésa a otra, cajas y más cajas, nunca apoyé la piratería, bueno en películas sí, pero y qué se puede hacer si el mancito del chuzo ese era el único que me conseguía las películas que me interesaban, como por ejemplo esa película tan mala que me obsesionó desde que la vi una madrugada, esa en la que peleaban ángeles y demonios por las almas del purgatorio, y los ángeles eran tan asquerosamente humanos, tan débiles y confundidos, sus diálogos tan sombríos y carentes de mañana, la película perfecta para ver cuando no se puede dormir, cuando el sol aun no amenaza con salir, cuando la luna ya quiere esconderse, claro que era un hueso, pero eso no importa viejo, las películas oscuras son una gran compañía en la madrugada; no, ya no la tengo, la dejé una tarde de domingo en un viejo apartamento del park way, allá está mejor, sé que quien la tiene la ve en las madrugadas como es debido; que combate el insomnio caminando muy despacio mirando los árboles, que acaricia perros desconocidos, que les habla y éstos la miran entendiendo totalmente lo que les dice, que pisa hojas secas en las tardes soleadas, que camina buscando un sitio que nunca ha visto pero que no pierde la esperanza de encontrar; sí definitivamente allá está mucho mejor.
Mientras suena: Soul Food. Martina Topley Bird.