Abre la llave de la ducha. Sólo la de la derecha. Mete una mano bajo el agua. Helada. Cierra los ojos y pone la espalda bajo el chorro. Sus dientes castañean. Deja que el agua caiga sobre su cabeza, empape su pelo largo y negro. Eso bastará. Por ahora. Se pregunta hasta cuándo funcionará.
Se envuelve en una bata y camina hasta la cocina. Se obliga a caminar descalza a pesar del frío propio de la hora. Bebe tras tazas de café negro muy cargado. Se sienta en una butaca sin espaldar y enciende el televisor. Pasa de canal en canal, lucha contra la pesadez que se apodera de su cabeza. Veintitrés días sin dormir. No puede dormir. No debe dormir.
Deja el canal de televentas. Toma su libreta y se obliga a tomar notas de los productos que ofrecen. Cabecea. Lanza la libreta contra el televisor. No funciona. Empieza a quedarse sin ideas. Se asoma a la ventana. Un solitario taxi dobla la esquina y se pierde en una calle vecina. Humo y metales retorcidos. Agita la cabeza y aprieta fuerte los ojos. No quiere recordar, lo detesta casi tanto como soñar.
Las primeras veces fue divertido. Hasta que empezó a ser borrosa la línea. Ya no estaba segura de lo que veía en sueños. Cada noche crecía la duda. Humo, metales retorcidos, y su mano, (tan familiar, la reconocería entre miles de manos), apoyada contra el timón del carro destrozado. Sólo es un sueño, se repitió una y otra vez, al borde la histeria. Se derrumbó cuando sonó el celular y la voz en él confirmó lo que había visto mientras dormía. Veintitrés noches han pasado desde ese instante. Veintitrés noches sin dormir. Veintitrés noches en las que no ha podido enfrentarse a su duda. No lo soporta. No quiere saber si sueña con lo que va a pasar, o si lo que sucede es causado por sus sueños. No quiere dormir, no quiere soñar.
Mientras suena:
*Inspirado en una historia contada por Juli Ospina
octubre 24, 2011 a las 12:30 pm |
Like it
octubre 24, 2011 a las 12:34 pm |
Muchas gracias Cami.
Qué bueno verte por acá.
octubre 26, 2011 a las 7:18 am |
…
Quizás ya sean veintiseis días.
…
Saludos.
octubre 26, 2011 a las 3:53 pm |
Con seguridad así es. ¡Qué infierno!
octubre 27, 2011 a las 6:36 pm |
Me gustó mucho
octubre 28, 2011 a las 8:59 am |
Muchas gracias Lalu. Qué bueno ver tu comentario.
Saludos.
noviembre 13, 2011 a las 5:53 am |
Te imaginas? Por Dios, yo tampoco volvería a pegar el ojo, aunque para mi estaría claro que no provoco lo que va a suceder (optimismo?) igual no quiero despertar sabiendo lo que pasó mientras dormía… Que historia, me ha encantado!
noviembre 14, 2011 a las 10:43 am |
Desde el momento en que me contaron la historia en que se basó este cuento no pude dejar de pensar eso. Lo que más me aterra es justamente su base real.
Saludos.