Archivos de la categoría ‘cortos’

Bulto

Diciembre 16, 2009

-Buenas noches padre.

-Buenas noches-respondió el párroco sin volverse a ver. Le dio dos vueltas más a la llave. Haló la puerta dos veces para asegurar que estaba completamente cerrada. ‘Con estas puertas viejas nunca se sabe’ pensó mientras se daba la vuelta.

-Estoy de salida, mañana a las 8 estaré en el despacho de nuevo. Vaya con dios.

-Padre solo vine a entregarle esto-dijo la anciana mientras estiraba la mano y mostraba un paquete. -Es chocolate artesanal, receta de familia, usted sabe-continuó con una enigmática sonrisa.-Es exclusivo para usted. Y tenga cuidado el mal anda rondando por acá.

-Muchas gracias. Por el chocolate, que huele delicioso, y por la recomendación. Nos vemos mañana-dijo el párroco mientras sonreía y arrancaba a caminar con pasos ágiles y decididos.

Debe ser nueva por acá, nunca la había visto. Pensó mientras aceleraba el paso. ‘Cuatro cuadras hacia el sur y siete hacia el occidente, acuérdese padre, la casa de la palmera’ recordó las intrucciones de Juanita. Un quejido lo sacó de sus recuerdos, miró hacia la derecha un bulto con forma humana se revolvía a la entrada de una casa vieja y abandonada.

-Padre ayúdeme, tengo mucha hambre-dijo el bulto con una voz ronca.

El párroco dio un paso hacia atrás espantado por el hedor a descomposición que salía del bulto con forma humana. Corrió asustado dos cuadras, mirando constantemente hacia atrás. Lentamente recobró la calma y se sorprendió del miedo sin razón que había experimentado.

‘Juanita’-pensó sintiendo un agradable cosquilleo que subía desde su entrepierna. ‘Juanita y su cuerpo firme, su piel suave, su inocencia de chica joven y de provincia, Juanita y su búsqueda de consuelo espiritual y carnal’, una amplia sonrisa se dibujó en su cara y desapareció casi inmediamentamente. Un fuerte remordimiento remplazó el agradable cosquilleo por un vacío en el estómago. ‘Al menos no me meto con niños’ pensó tratando de callar esa desagradable voz interior. ‘Bueno, mejor hago una buena acción y ya’ decidió mientras se daba vuelta y buscaba el maloliente bulto con forma humana.

-Tome señor, que lo disfrute-dijo mientras alargaba el chocolate artesanal. Unos ojos rojos encendidos lo miraron con furia y hambre, una garra de piel verdosa y áspera lo tomó por el cuello mientras un rugido de triunfo salía del bulto con forma humana.

Juanita temblorosa y excitada lo esperaría en vano, porque un mal anterior al hombre, anterior al miedo mismo se había instalado en Ciudad Bipolar. Y pensaba alimentarse hasta el hartazgo.

Mientras suena: Gimme Shelter. Rolling Stones.

Jamás

Diciembre 2, 2009

Levantó el pie del acelerador. Extrañado quería corroborar lo que había visto. O lo que creía haber visto. Sin disimulo alguno giró su cabeza, clavó su mirada en la conductora que parecía haberle sonreído desde el carril siguiente. Comprobó, con un subidón de ego que sí le había sonreído. Todavía lo tengo pensó mientras ignoraba su calvicie mal disimulada, su barriga de sedentario bebedor de cerveza, su cara redonda y sus ojos minúsculos que le daban una extraña apariencia porcina.

Con una seña de su mano, la sonriente conductora le indicó que la siguiera. Dejó volar su imaginación a alturas insospechadas, anticipó proezas sexuales que ni siquiera en su juventud hubiera sido capaz de realizar. Con una carcajada de triunfo aceleró y siguió a la sonriente conductora.

Perplejos, los agentes de policía se miraban mientras tomaban nota, rascaban sus cabezas y elaboraban teorías. Con éste eran cinco los cadáveres de hombres maduros y obesos que aparecían desnudos, sin dientes y sin manos. Eso difilcutaba la labor de identificación. Esa tarde en la rueda de prensa hablarían de un asesino en serie, con seguridad seriamente perturbado, de fuerza extraordinaria.

Esa noche, la sonriente conductora sonreiría con mayor coquetería y seguridad. Jamás sospecharían de una mujer.

Mientras suena: Crazy train. Ozzy Osbourne.

Esta vez

Noviembre 27, 2009

Otra vez ha caminado en sueños. No es necesario que me lo diga. Sé cuando eso le pasa. Sus botas llenas de barro así lo demuestran. Su mirada lejana todavía sueña. ¿Qué habrá visto esta vez? Carreteras polvorientas, un descapotable, un sueño importado, mucho calor, sudor sobre el labio superior y un sombrero vaquero. Sueños cambiantes, a veces logro adivinar sus ensoñaciones, a veces consigo ver a través de sus ojos, a veces solo el blanco silencio de quien sigue soñando, a veces el rojo furioso de quien no quiere compartir sus sueños.

¿Qué habrá visto esta vez? Bosques milenarios, nubes formadas de aliento, su pelo saliendo bajo un sombrero con alitas, copos de nieve despistados, esculturas en madera, perro peludo y cariñoso.

Un puño cerrado, una mano que no se relaja. Una flor amarilla aplastada. ¿Qué habrá visto esa vez? Una pradera infinita, una casa de madera pintada de blanco se ve en la distancia, un árbol gigante a su lado, un camino en piedra conduce hasta la casa, olor a manzanas, olor a vainilla.

¿Qué habrá visto esta vez?

 

Mientras suena: Tangerine. Led Zeppelin.

Bárbara

Noviembre 19, 2009

Inspirado por la avalancha de libros, películas, series y demás que trataban el asunto del amor entre colegas suyos y adolescentes; el vampiro empezó a merodear el exclusivo colegio para señoritas cercano a su morada. Con la paciencia propia de su larga vida las examinó una a una. Para no escapar al cliché escogió a Bárbara. Muy blanca, de pelo muy negro y largo, silenciosa, melancólica, soñadora. Poco a poco se ganó su confianza, lentamente, como el paso del tiempo cuando se está aburrido, Bárbara se enamoró de él. Decidido a continuar con el cliché la invitó a su morada dispuesto a decirle la verdad.

No tuvo paciencia para secar sus venas. En un abrir y cerrar de ojos sacó hasta la última gota de sangre del cuerpo de la bella Bárbara. Sumergió su cuerpo en una solución conservante para preservarla de las ruinas del tiempo. Un hermoso trofeo. Era demasiado viejo y estaba demasiado hambriento para seguir creyendo en cursilerías y clichés.

Mientras suena: Two minutes to midnight. Iron Maiden.

Caída

Noviembre 9, 2009

Mal hermano. ¿Se acuerda que decíamos que ya estábamos curtidos? Eso ya no afecta, ni duele, un resbalón más en la colección no cuenta. Valen los primeros, cuando no se sabe muy bien como funciona eso de levantarse, y menos si no se sabe para qué levantarse. Pero claro viejo, uno cierra los ojos y como quien no quiere la cosa va reuniendo fuerzas muy chiquitas, que casi no se ven, casi ni cuentan, pero un día usted las suma y resulta que sí sirven, que ya se levantó y no se dio cuenta como. Y ahí hermano es cuando uno se equivoca, porque cree que ya sabe como es la jugada, cree que es cuestión de repetir los mismos pasos, claro es que la euforia de la victoria (y uno sabe muy adentro que de victoria nada, si acaso es un empate) todo lo nubla, si usted se sienta a repasar qué fue lo que hizo pues va a notar que no tiene ni idea, pero eso en ese instante no importa, no es momento de ser aguafiestas, porque pa’lante es pa’allá como dice la idiota sabiduría popular, porque si de verdad el pueblo fuera sabio no estaríamos como estamos, pero no nos compliquemos y sigamos; uno está feliz en el error, lleno de confianza y de vuelta al piso, y otra vez a armarse de a pocos, con calma; porque a veces queda todo roto, en fin; es un círculo vicioso, muy vicioso si me preguntan, claro que se aprende, pero todo se olvida, mal hermano. Y lo peor es que esta vez no hay resbalones ni caídas, pero las veo venir hermano, ahí no más las veo.

Mientras suena: Comfortably numb. Pink floyd.

Esta vez sí.

Noviembre 4, 2009

Mucho frío. Cielo gris y encapotado. Gotas muy finas y pegadas entre sí caen sobre el parabrisas. Una sobredosis de azúcar es lo que se necesita para entrar en calor. Carro vacío. Nadie quiso ser compañía esta vez. Saben que este viaje es el definitivo. El último. La soledad nunca ha sido problema, eso ya se sabe, no se necesita nada más que un morral y ganas infinitas de encontrar el paisaje soñado, de seguir buscándolo si alguno se le parece, porque debe ser exacto. No es un sueño. Fue real, claro tenía cuatro o cinco años pero eso no le quita veracidad. No hay a quien preguntarle, la soledad nunca ha sido problema, ha sido desde hace muchos años una constante, ¿puede la soledad ser una presencia permanente? ya no quiere hacer preguntas extrañas, porque el tiempo apremia, algo sabe, algo siente. Lo que importa es encontrar ese sitio. Visto una sola vez pero nunca olvidado, evocado en las peores madrugadas, en las noches más largas; el escape perfecto.

Una parada. Una niña pequeña y de sonrisa triste es la encargada de la minúscula tienda. La última antes de iniciar al ascenso, baja de la vieja camioneta dando un portazo. Un chocorramo y una coca cola. Come y bebe despacio. Una sensación de calor lo envuelve lentamente instalando una sonrisa en su cara. Así es distinto. Vuelve la esperanza. Esta vez sí va a encontrar su sitio, esta vez el escape sí será definitivo.

 

Mientras suena: Numb. Portishead.

Café en mano

Octubre 21, 2009

Siempre hace frío en esa ducha. Si por un momento usted se sale del chorro de agua caliente, se congela. Ese frío es ocasionado por el blanco níveo de las baldosas que cubren toda la superficie del baño. El viento helado que entra desde el patio y se mete por debajo de la puerta no tiene nada que ver. No. Son las baldosas. Son de un blanco imposible, demasiado cercanas a la nieve, demasiado ajenas a los cincuenta años de esta casa. Con toda la fuerza de las dos manos cierro la llave de la ducha. Sin embargo queda goteando. El ruido de una gota eterna le molestará, todo le molesta últimamente. Todo es una razón para un pero, para un reclamo. Me pasa igual. Nada me satisface. Todo me molesta. Somos cobardes. Colores, flores, tardes soleadas, todo eso se terminó, los años supongo, o los silencios llenos de reproches, no sé. Cobardes. Se nos pasaron los años y nada fue como quisimos sino como pudimos. Cobardes. Un punto final que hace mucho debió ser escrito y que ninguno fue capaz de poner. Esperando algo del tiempo. Esperando algo del otro. Esperando un milagro. Esperando. Sin actuar. Sin tomar riesgos. Sin decir adiós. Toalla en la cintura, agua cayendo desde la cabeza, café en mano. Adiós para siempre, a buscar los años perdidos.

Mientras suena: Serenata rap. Jovanotti.

Martes

Octubre 15, 2009

Sol y lluvia. Ciudad Bipolar como decía la vieja que tenía media cabeza rapada y media cabeza llena de un pelo rubio de comercial, esa a la que nadie le hablaba directamente pero todos la miraban y mirábamos, y le hacían comentarios indirectos mientras la miraban de reojo y la vieja respondía siempre con tan un humor tan bueno, tan negro, que cada vez que abría la boca algo pasaba en esa clase y se desataba una carcajada general, discusiones imposibles, teorías enloquecedoras, textos infernales, retratos angelicales. Terminaba la clase y  siempre el mismo grupo la esperaba, crestas, pantalones apretados, taches, botas, risa, cerveza, camisetas blancas… martes en la tarde para siempre, calles encharcadas, sol que quema, Ciudad Bipolar, la rubia fumando y con un movimiento de la cabeza se despide, camina perdiéndose en un martes ya muy lejano.

Mientras suena: All screwed up. The Ramones.

Viernes

Octubre 5, 2009

Siete de la noche de un viernes lluvioso. No entiendo porque la gente corre cuando llueve. Los he observado en sus frenéticas carreras y no sirve de nada, es casi como si corrieran al encuentro de la lluvia. Tal vez es eso lo que  quieren, tal vez no escapan de la lluvia sino que corren hacia ella. Un anciano se sube al bus. Empieza su letanía y nadie lo escucha, la misma historia tantas veces escuchada. En medio del ruido de las conversaciones y la pésima música alcanzo a escuchar que va a recitar una poesía. Interesado lo miro detenidamente. Barba larga de esas que toman años en crecer, es una barba perfectamente cuidada, sombrero de fieltro, traje de paño, ojos cansados, como si hubieran visto el mundo entero. Desvío la mirada, y el anciano empieza a recitar. Lo hace en un inglés de acento británico perfecto. Las conversaciones se detienen, la música pésima para. Durante cuatro minutos es el centro de atención de las cuarenta personas que tiritan de frío dentro de un bus viejo. Termina haciendo una ligera inclinación. La gente está muda, admirada. Aplaudimos como si lo hubiéramos ensayado. Revolvemos los bolsillos buscando monedas para el anciano. Alguien le pregunta dónde aprendió ese inglés tan bonito, con esa voz tan profunda que nos hipnotizó durante cuatro minutos. El anciano sonríe, es una sonrisa cansada, una sonrisa sin alegría. Solo menea la cabeza y encoge los hombros sin responder. Se baja y se pierde en una calle oscura. Lo sigo con la mirada preguntándome si alguna vez conoceré su historia.

Mientras suena: Sunday morning. Velvet Underground.

Infierno

Septiembre 30, 2009

No dan ganas de nada. Ni moverse. Ni pensar. No se como sea para usted, para mí es así. Es como si no estuviéramos acá, como si algo hubiera pasado y de un día para otro despertamos en un sitio completamente diferente. Las calles ardiendo, un viento caliente que solo sirve para levantar nubes gigantes de un  polvo que no deja respirar. Personas sentadas a la sombra, abanicándose con lo primero que encuentran a mano, ni siquiera los perros ladran, se limitan a respirar muy rápido y a abrir los ojos de cuando en cuando. Esto no puede ser real hermano. Nos robaron la lluvia, el viento helado, la gente saltando charcos, los perros mojados que huelen horrible, las manos en los bolsillos. Como Rip van Winkle, así me siento.

Va despacio la cabeza, y eso es desesperante, peor que la vez que tuve que soportar durante cuarenta y dos minutos a la fanática de coelho, esa que soltaba cada dos minutos frases acerca de los sueños, el universo, la importancia de la visualización en la ley de la atracción, pero que nunca dijo nada concreto, nunca me explicó sus sueños, ni mucho menos su plan para lograrlos, ahora pienso que no los tenía, tan solo un repertorio de frases y lugares comunes llenos de una dulzura y un positivismo tan irreales, que yo y mi cinismo solo pudimos reír sin parar, viejo lo peor fue cuando entrecerró los ojos y recitó completa una canción de un guatemalteco que nunca leyó un libro en su vida;  este bochorno es peor que todo eso, este calor que derrite los pensamientos antes de que sean palabras, que no deja caminar, que llena la garganta de un aire seco que produce tos, sed y ganas de acostarse y vivir de noche, esa debe ser la solución, el día ya no es soportable, tal vez la noche todo lo mejore, probaré y le cuento; y me acuerdo de todo esto porque esa vez al final de los cuarenta y dos minutos de infierno la pobre y positiva fan de coelho no soportó más mi cinismo o su fracaso como profeta de esa nueva y extraña religión y vació sobre mi cabeza un vaso de agua helada, que es justo lo que quisera hacer ahora porque no soporto más este infierno.

Mientras suena: The KKK took my bay away. The Ramones.