Infierno

Septiembre 30, 2009 por Danilo

No dan ganas de nada. Ni moverse. Ni pensar. No se como sea para usted, para mí es así. Es como si no estuviéramos acá, como si algo hubiera pasado y de un día para otro despertamos en un sitio completamente diferente. Las calles ardiendo, un viento caliente que solo sirve para levantar nubes gigantes de un  polvo que no deja respirar. Personas sentadas a la sombra, abanicándose con lo primero que encuentran a mano, ni siquiera los perros ladran, se limitan a respirar muy rápido y a abrir los ojos de cuando en cuando. Esto no puede ser real hermano. Nos robaron la lluvia, el viento helado, la gente saltando charcos, los perros mojados que huelen horrible, las manos en los bolsillos. Como Rip van Winkle, así me siento.

Va despacio la cabeza, y eso es desesperante, peor que la vez que tuve que soportar durante cuarenta y dos minutos a la fanática de coelho, esa que soltaba cada dos minutos frases acerca de los sueños, el universo, la importancia de la visualización en la ley de la atracción, pero que nunca dijo nada concreto, nunca me explicó sus sueños, ni mucho menos su plan para lograrlos, ahora pienso que no los tenía, tan solo un repertorio de frases y lugares comunes llenos de una dulzura y un positivismo tan irreales, que yo y mi cinismo solo pudimos reír sin parar, viejo lo peor fue cuando entrecerró los ojos y recitó completa una canción de un guatemalteco que nunca leyó un libro en su vida;  este bochorno es peor que todo eso, este calor que derrite los pensamientos antes de que sean palabras, que no deja caminar, que llena la garganta de un aire seco que produce tos, sed y ganas de acostarse y vivir de noche, esa debe ser la solución, el día ya no es soportable, tal vez la noche todo lo mejore, probaré y le cuento; y me acuerdo de todo esto porque esa vez al final de los cuarenta y dos minutos de infierno la pobre y positiva fan de coelho no soportó más mi cinismo o su fracaso como profeta de esa nueva y extraña religión y vació sobre mi cabeza un vaso de agua helada, que es justo lo que quisera hacer ahora porque no soporto más este infierno.

Mientras suena: The KKK took my bay away. The Ramones.

No

Septiembre 22, 2009 por Danilo

Con el tiempo se le va tomando práctica. A estas alturas del partido ya no duele decir no. Ya no se duda. Ya se hizo y se deshizo. La curiosidad está relativamente saciada. Aun hay preguntas, muchas preguntas pero sacar un no como respuesta, no es problema. Claro que esta vez sí me ha costado. No estaba seguro de ese no que parecía tan correcto, tan lo que se debe hacer así duela. Porque siendo honesto puede ser una de las últimas oportunidades. Es ahí donde duele ese no. Es muy posible que haya dejado ir el último tren, es más el último vagón del último tren y sin fuerzas para seguir corriendo.

A ver, recapitulemos. Compañía he tenido. No hay porque quejarse. Buenas compañías, malas compañías; en este momento da igual, los recuerdos todo lo suavizan, todo se supera, es como sentarse a ver el atardecer de un día bien vivido. La sensación de paz es la misma. Y no solo paz, alivio, como cuando se termina una labor que demandó un gran esfuerzo. Alivio y satisfacción. Así me sentía. Claro, nada es para siempre. Y esa sensación se fue. Ahora dudo de ese no tan correcto. Ya no hay satisfacción, De nuevo hay curiosidad. Además está la ridícula sensación de tener muchos años menos.  De nuevo el corazón acelerado, de nuevo los chistes tontos, las risitas, las miradas como quien no quiere la cosa. Y a estas alturas del partido. Sigamos con la honestidad. Cincuenta y cinco años. Plateado en las sienes. Arrugas en los ojos así no esté riendo. Del otro lado, veintiseis años. Huequitos en las mejilla cuando ríe. Pelo muy negro y ondulado que  juega con el viento. Carajo, tan viejo y tan cursi. Y la pregunta del millón, ¿qué me ve? ¿qué quiere ella de veintiseis con un viejo de cincuenta y cinco? Ya no lo sabré. Ya le dije no. Ya dejé ir el último vagón. Y sin embargo aun me quedan fuerzas para una última carrera. Aun tengo muchas preguntas. Quiero tener una última ilusión. Quiero arriesgarme, equivocarme ydecir sí. Allá voy, a ser cursi de nuevo. La voy a buscar.

Mientras suena: Electric feel. Mgmt.

Tierra

Septiembre 15, 2009 por Danilo

El abuelo se entristece y dice que dañaron una tierra hermosa, que esa era la hacienda del doctor, el papá de la niña que murió a los seis años, que el doctor no resistió la tristeza de la pérdida, que también murió, que eran las mejores tierras. Lo escucho y le juro que trato de ver lo que él ve, claro que es más lo que ve hacia adentro y hacia atrás; trato de viajar en el tiempo y ver las mejores tierras. No puedo, no me sale la nostalgia necesaria para viajar al pasado y menos a un pasado tan borroso y lejano. Subo la cremallera de la chaqueta; click y la enésima imagen de la represa queda grabada, me pregunto cuánto tiempo dura una fotografía digital. Dos giros y ahora las fotos en blanco y negro, uno más y son sepia. Las fotos en sepia no tienen cuando. Están ahí suspendidas en un limbo. No hay casas, ni carros, ni gente, no hay tiempo, solo viento y agua, un sol que no calienta. Una nostalgia prestada, la que se siente al ver la tierra de los abuelos, la tierra que nunca fue mía y sin embargo se extraña. No hay lazos, no hay pasado, el abuelo cortó todo y emigró. Y aún así, ¿por qué extraño esas montañas? ¿por qué añoro esa vida apacible que nunca conocí?, ¿qué hay en la tristeza del abuelo que ha transmitido a sus hijos y sus nietos ?  Ni idea. Conversaciones de noches enteras no nos acercan a la respuesta. Solo sabemos que un día, así de la nada, sentiremos esa extraña añoranza y viajaremos una vez más a ver la tierra del abuelo, montañas, viento, agua.

Mientras suena: Que bien huelen los pinos. El último de la fila.

Aislada

Septiembre 7, 2009 por Danilo

De entrada se notaba que algo no combinaba. Edificios de 9 pisos a izquierda y derecha. Una casona abandonada en proceso de demolición justo al frente. Era más baja que los edificios circundantes, claro era una casa. Era el único sitio por el que el sol lograba llegar hasta la calle. Por eso la vi. Una casa gigante, rodeada de un muro blanco, sobre el muro un arbusto de esos que conforman una cerca viva. Completamente aislada. Y no solo aislada. Detenida en el tiempo. Fascinado, espié por los pocos espacios que quedaban entre el muro y la cerca viva. Un bmw descansaba sobre lo que alguna vez fueron llantas. Era imposible definir su color, era del color sol y lluvia; un niño y una niña jugaban con carros y muñecas al lado del bmw. Una señora los vigilaba. Constantemente miraba hacia dentro de la casa y restregaba las manos en su delantal. Los tres tenían ropas que estuvieron de moda hace treinta años. No recuerdo cuanto tiempo estuve escondido, fascinado, comprobando que el tiempo sí se detiene, que las casas aun resisten el acoso de los edificios, que aun hay niños y jardines, que la velocidad del tiempo depende de la ubicación espacial, que alguien soñó con conservar una vieja y gigante casa y sencillamente lo hizo.

Mientras suena: Out on the tiles.  Led Zeppelin.

Otra vez

Agosto 31, 2009 por Danilo

Insoportable ese parche de discurseros tramadores, que todo lo explicaban poniendo voces que dentro de su cabeza sonarían muy profundas e interesantes pero que afuera eran un granznido, además estaba la cara de sufrimiento cuando decían que no eran apreciados ni comprendidos. Me imagino yo, y ésa es mi especialidad, ¿sí o qué? armarse videos, que con ese mismo discurso se les fue la infancia, la adolescencia y hasta ahí, porque a esos siete, cagada que el apodo de los siete enanitos nunca pegó; a esos siete solo les duró el impulso para ser adolescentes eternos; y si a eso vamos no es mucho lo que puedo decir, de esa eternidad soy víctima, pero no siempre, usted sabe. Y lo peor de todo es que por separado eran personas, juntos eran un organismo de mierda. Por eso hermano no se deje convencer del show, del acá estoy, del míreme que incomprendido soy, porque esa es la publicidad; la verdad es lo que se dice cuando no hay público, cuando la audiencia se reduce a uno y el sol amaga con salir; como esa noche que me tragué todas mis palabras y prejuicios. Años y años habían pasado, y ahí estaba otra vez, en el bar del hippie, pidiendo lazy eye, a tres mesas de donde estábamos, ¿se acuerda? nunca la vi venir, nunca le creí, porque hermano en ese momento no sabía que a veces la publicidad está en su cabeza, a veces es uno mismo el que arma toda la bulla, el que le mete todo el ruido al asunto; viejo no veía claro, la miraba y era tan salgo en comerciales, soy tan lugar común, tan como otra que sale en comerciales;  y ella que me decía que cuando la conociera no la iba a olvidar, hermano cuando uno apenas empieza a escalar el segundo piso nunca se equivoca, y ahora en el tercero sí que nos equivocamos, o ya no nos importa tanto; y vea, esa madrugada en el bar del hippie, sin audiencia, libres de shows, con el sol amenazando con salir, me tragué todas mis palabras, satisfecho de estar equivocado otra vez.

Mientras suena. Lazy Eye. Silversun Pickups

Punto medio

Agosto 24, 2009 por Danilo

Animal de tierra fría, de esos que se esconden del sol, un poco de las nubes, porque a veces éstas tienen su propia luz, una luz blanca, pruebe a cerrar los ojos bajo la luz blanca de las nubes y verá que en cuanto los abre todo es azul, un azul lento, un azul que no deja pensar, un azul que no fluye, tan distinto de ese azul de los sueños; que complicado es a veces encontrar la verdadera naturaleza de las nubes, era más fácil hace unos años, aunque aun ahora es posible, por ejemplo los jueves a las diez de la mañana, no lo intente otro día, debe ser jueves, los jueves son días anónimos, desubicados, tan dependientes de su hermano el viernes. Animal de tierra fría, de esos que ponen la cara al viento, cierran los ojos, abren los brazos, cuentan los pasos, de esos que caminan despacio cuando cae esa lluvia fina de las cinco de la tarde, de esos que esperan las madrugadas para ver como las nubes se elevan y vuelven a su sitio, de esos que necesitan vivir  donde haya un balcón que les recuerde ese punto medio entre el cielo y el suelo, porque siente cierta fascinación por el vacío, porque mira hacia abajo y se marea, mira hacia arriba y el mareo no se va, estancado en ese punto medio, no sabe aun si vuela o si cae, y en esa duda se le van los días.

Mientras suena: Just like heaven. The Cure.

Corra

Agosto 18, 2009 por Danilo

Hermano usted ya debe estar aburrido de la eterna cantaleta, y no soy solo yo, usted solo eche cabeza un rato y se va a dar cuenta que todo es una gran repetición, todos hermano, párele bolas que esto es importante, todos dicen las mismas cosas una y otra vez, con otras palabras, buscando negar, buscando esa vaina que tanto me aburre, uy sí yo soy muy original, muy chocoloco, ah lo que me gusta decirles esa palabreja en su cara, así bien despectivo; porque hermano todos buscan ser los más locos, los diferentes, los interesantes, yo no soy como el resto, yo soy tan original, tan idénticos somos todos, buscando algo que no hay, algo que no tenemos, lo que no somos, vendiendo un producto, creyendo que la gente que sale en la caja esa de luz es real, que así debería ser, y que va todo eso es mierda, y entonces estamos otra vez acá, mirando a la gente que camina tan rápido mirando sus relojes con cara de angustia y piensan que nadie lo nota pero yo sí, caminan en círculos, vea esa vieja de rojo que va allá ya ha pasado por acá tres veces, y se me pega esa angustia, esa repetidera, ese afán eterno, corra porque el tiempo se acaba, los días son cada vez más cortos, corra hermano, corra, porque acá el que se queda se lo comen los tiburones, no pare, no piense, haga, obedezca, que ya todo fue pensado, usted fresco que no tiene porque parar a pensar, ya todo está resuelto, hasta su muerte ya fue decretada, toda su vida está escrita, y si se sale del libreto se jode, lo echan de la manada, corra, lo que nunca nos dicen es hacia dónde corremos.

Mientras suena: Spin the black circle. Pearl Jam.

Guantes

Agosto 10, 2009 por Danilo

Quería que todo fuera una mancha, ojalá una mancha verde, nada de edificios, nada de casas, nada de calles llenas de carros, solo verde, los diez mil tonos de verde que se ven camino al pueblo viejo donde todo empezó; usted sabe que cuando viajo por carretera me gusta tomarme todo el tiempo del mundo, que no importe si es sábado, lunes o jueves, que no importe la hora, que las paradas las decidan el paisaje o el estómago, que las arepas amarillas rellenas de queso sean una excusa perfecta, que paro cada diez minutos a tomarle fotos al rebaño de ovejas, al carro viejo que ya nunca arrancará porque un árbol sale de donde debería estar el motor, a los niños que montan en bicicleta y saludan a todos los que pasen; vea hermano que esta vez sí aceleré, porque no quería parar en ese pueblo helado del que tantas veces le he hablado, ese en el que se levantaba a caminar en sueños, solo quería hundir el acelerador y ver manchas verdes a mi alrededor, subir el volumen y matar los recuerdos que hace tanto había olvidado, olvidar su gorro de lana y los guantes que nunca me devolvió y que nunca le pedí porque muy en el fondo espero que algún día me los traiga.

Mientras suena: Brainy. The National.

Ciudad

Agosto 3, 2009 por Danilo

El sol de las tres o cuatro de la tarde. Y no cualquier sol, el de acá, el de esta ciudad fría, no tan fría, es que eso depende de donde usted esté; por ejemplo cerca a los cerros el viento baja helado y toca meter las manos a los bolsillos y silbar esa canción que lleva semanas dando vueltas, esa misma que cantaba esa mañana en la ducha y que ahora que lo pienso bien es la única que suena en esa ducha desde hace unos días, recordar que ya no se acaba el agua caliente porque ya no comparte ducha, no hay dúos a todo pulmón ducha-cocina, cague de risa en toalla, ya no se comparte si a eso vamos, levantar la cabeza y ver las miradas de alegría de la gente que pasa en ese bus moderno y rojo al ver a un anciano que pasea un burro tirando de una cuerda color amarillo barro seco, revolver el morral buscando la cámara, recordar que está en una chaqueta, que hoy no está en el morral, que un niño de cuatro años ríe y corre emocionado reventando las burbujas de jabón que su abuelo arma entre carcajada y carcajada, casi cien años rien juntos y eso es algo que no todos los días se ve, que así es esta ciudad, muy moderna, muy caótica, tan llena y tan vacía, tan caminable, tan niños ancianos burros buses sol lluvia y cerros, siempre los cerros.

Mientras suena: Seres de la noche. Estados Alterados.

Crónica

Julio 26, 2009 por Danilo

Nómada. Como el hippie que se la pasaba cerca a la estación que queda al lado de la u. ¿Se acuerda? El tipo se la pasaba escribiendo en papeles sueltos, y todo lo regalaba, vea que guardé muchos de los papeles en un libro de cálculo, algunos eran buenos otros eran mierda, como todo lo que se ha escrito; ¿se acuerda que a veces por la tarde nos sentábamos a hablar con el hippie? nunca supimos como se llamaba, ni su edad; el tipo nunca hablaba de sí mismo, solo decía que tenía una depresión muy grande, así con esas palabras, y arrancaba a hablar de los sitios en los que había estado, que solo necesitaba lo que podía cargar en el morral, que a veces quería tener una cámara porque la mano derecha le temblaba mucho y ya podía dibujar bien, ¿usted vio lo que dibujaba? hermano era increíble, ese tipo era un genio, una vez dijo algo de haber intentado estudiar diseño, pero que el encierro lo deprimió; los dibujos nunca los regaló, era lo único que guardaba, siempre hablaba de publicar la crónica del viaje, así decía; yo hubiera comprado ese libro, se lo juro; ese hippie sabía, se le notaba en los ojos, por la forma en la que hablaba, tenía esa sabiduría que da jornadas y jornadas en el camino, sin compañía, sin voces, sin ataduras, sin dos días iguales. Me imagino que siguió su camino, decía que ahora iba a buscar la laguna, no decía cual, solo la laguna, que la había visto en sueños, o en un libro cuando era niño, pero que esta vez no iba a parar hasta encontrarla. Le digo una cosa, cuando el hippie saque el libro, lo compro de una, se lo juro.

Mientras suena: Inmortality. Pearl Jam.