Archive for 28 noviembre 2008

¿A quien más?

noviembre 28, 2008

Vea viejo, usted sabe, usted es de los pocos que sabe, es más yo diría el único, bueno en fin, parce usted sabe que lo mío es la nostalgia, lo mío no es salir cada ocho días al sitio más cool y salir después en quinientas fotos taggeadas en facebook en las que yo y mi grupo de amigos somos los más locos, los más chéveres, los más borrachos, eso se acabó para mí, eso me duró ¿cuánto? ¿un año? sí creo que sí, hace siete años, cuando estuve con esa vieja, esa que a veces recuerdo los domingos por la tarde, con ella sí, ¿y sabe por qué? porque en esa época sí me sentí feliz, no digo que ahora no lo sea, usted sabe que no me quejo de nada, pero no sé, algo había en esa época, y creo que era algo que tenía esa vieja, porque usted sabe, otras han venido, muchas otras, pero no se, algo falta, aunque ¿sabe algo? a veces creo que no son las otras, sino que la vaina es mía, el problema es mío, no se hermano algo como se quebró adentro, no se ría viejo, si no es a usted ¿a quién más le cuento estas vainas? en fin, así me siento a veces, como que algo se quebró, algo se murió, algo se quedó en esa época y no va a volver, yo creo que es por la edad que tenía, estaba muy chino y ella también, digamos que tenía las ilusiones nuevecitas, casi sin usar, ahí, listicas y llenas de confianza, usted sabe como son los años, usted sabe lo que el tiempo le hace a las ilusiones, yo no diría que las acaba, sino que las aterriza, las aterriza de un totazo el hp, y uno se queda ahí, mirando a los lados, sin entender qué pasó, sin saber porqué, sin tener ni idea qué sigue, igual uno sigue, todo aparentemente igual, aparentemente, pero por dentro la cosa ha cambiado, por ejemplo, lo de esa época, ya no volví a sentir esa felicidad, ese poder, ese nosequé que me inspiraba esa vieja, esa sensación de poder lograrlo todo, ¿se da cuenta?, a usted sí puedo contarle estas vainas, a usted sí puedo reconocerle que lo mío es la nostalgia.

Mientras suena: Only wanna be with you. Hootie & the Blowfish.

Correo

noviembre 16, 2008

Parece que ahora nunca para de llover acá, ¿no? Desde hace un mes para por ratos la lluvia, como si descansara un momento y volviera a arrancar. Bueno pues le cuento, el monachito de messenger sacó el aviso, ha recibido un correo electrónico de blablabla, viejo usted no se imagina, vi eso y me dio la pálida, vi negro, me tocó sentarme un momento. Después vino la acelerada de corazón, y vea, una parte de mí quería ya darle click al botón ese y otra no quería. Decidí darles largas, me fui hasta la cocina, saqué un chocorramo, preparé un té helado y me fui al balcón a mirar hacia la calle, a mirar los cerros en realidad, no se porqué es tan bacano sentarse a pensar mientras allá lejos escondidos detrás de las nuebes están los cerros, en fin, terminé el chocorramo y el té y volví a entrar, afuera una pareja paseaba un perro y las risas de ese par y los ladridos del cancha me distrajeron un momento. Respiré profundo, me senté, y le di click. Se demoró un poquito en cargar, en esa época robaba señal de otro apartamento, entonces a veces la conexión era rápida y a veces no, esa vez digamos que fue una velocidad media, lo suficiente para desesperarme pero no para enloquecerme. Finalmente cargó la página y empecé a leer. Dos renglones y medio, y otro más, al final, con su nombre. Esos dos renglones y medio traían todas las palabras que no quería leer. Todas.

Apagué el computador, me puse una chaqueta, apagué la luz y salí a caminar. Caminé tres horas y quince minutos, siempre en dirección a los cerros, cansado paré en una panadería, atendía una viejita que me recordó a mi abuelita, le pedí un chocolate caliente y un pan, y me senté a comer, la viejita se quedó mirándome y me dijo ánimo mijito. Pagué, le di las gracias y salí, tomé un transmilenio y estuve viajando de una estación a otra hasta que se hizo de noche, finalmente llegué a mi casa, dormí y continué viviendo. No creí que pudiera, pero acá estoy.

 

Mientras suena: All over you. Live