Archive for 30 enero 2009

Mural

enero 30, 2009

¿Sabe a quién vi? a Mario. ¿se acuerda de Mario? ese man que era todo callado, que un día en clase de religión le dijo a la cucha ya no más vieja, no más, yo ya alcancé la verdad, ese que un día le dijo a la vieja más hembra del colegio, en pleno patio, cuando todo el mundo estaba en recreo que la quería cubrir toda de gelatina de mora y chuparle desde los pies hasta la coronilla quedándose media hora chupándole el culo, ese que cuando alguien no tenía para los onces le gastaba y nunca le cobraba, ese que en todas las clases se la pasaba dibujando y al final del día regalaba todo lo que había hecho y eran unas vainas increíbles, unos dibujos que a todos nos dejaban sin palabras, ese que cuando recibió el diploma el día del grado dijo gracias y se fue sin esperar el final de la ceremonia.

¿Ya se acordó? Pues ayer lo vi por el centro, llevaba un morral de esos de cuero, esos que tenían muñequitos y letras, no me aguanté y me fui detrás del man, iba a saludarlo y a preguntarle qué había sido de su vida, de pronto el tipo paró frente a una pared, sacó cuatro latas de spray y así de la nada en dos minutos hizo un mural impresionante, una escena llena de sombras, de seres paralizados por el medio, y en medio de todos ellos una mujer altiva y hermosa que los dominaba, ¿sabe a quién pintó? a la vieja del colegio parce, la que quería cubrir de gelatina de mora; milagrazo dijo una voz detrás mío y era la vieja, brinqué por la sorpresa, me puse rojo como si me hubieran pillado espiando algo muy íntimo, me sentí culpable, la vieja lo notó y me dijo fresco mi viejito, le dije qué más Flaca, todo bien viejito, la vieja miró por encima de mi hombro y gritó ya voy, y me dijo viejito en toda la vida nadie me ha cubierto de gelatina mora, ni me ha chupado desde los pies hasta la coronilla quedándose media hora chupándome el culo como Mario. No le contesté nada, no tuve tiempo, ni palabras, salió corriendo y se fueron juntos, metiéndose en una calle empinada, de esas empedradas.

Mientras suena: Cosas que pasan. El último de la fila.

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Gris.

enero 19, 2009

Que tal ese cielo tan gris, no se ve ni un huequito azul, así no dan ganas de nada, ¿no?.  ¿Se acuerda cuando éramos chiquitos parce? Diciembre y enero eran llenos de cielos azules, de soles interminables, de partidos de fútbol hasta que no se veía nada, de manchas de pasto en lo pantalones; y vea ahora. Diciembre y enero grises, llenos de esa llovizna eterna bogotana, cuando veo el día así, me dan ganas de tomar chocolate caliente, envolverme en una cobija y leer todo el día.

Parce, desde que me levanté y vi ese cielo me acordé de cuando tenía como trece o catorce años, es muy raro, que pasan años y años y uno no se acuerda de muchas cosas, y de repente, ¡tome! el cielo gris y el pavimento mojado lo llevan de vuelta quince años atrás. Viejo, duré dos meses ahorrando lo de las onces, no comí nada en los recreos, todo lo guardaba. Yo estaba en séptimo c ella era de séptimo a, ella vivía a una cuadra de mi casa, el bus nos recogía en el mismo sitio y todos los días de ida y de vuelta nos íbamos juntos, hablando de todo y de nada; viejo usted me conoce, usted sabe que sueño muy fácil, y eso hice, soñé, soñé mucho, con ese sueños cursis e inocentes de los trece años; bueno, con la plata ahorrada le compré un Alf de peluche, a ella le encantaba, se lo di en la ruta, cuando volvíamos a la casa, se lo di antes de bajarnos y le pregunté si quería ser mi novia, me dijo que sí y vea parce, no tengo ni idea de como llegué a mi casa, era como si no caminara sobre el suelo, ¿le ha pasado?, a los quince días ella me cambió por un tipo de noveno, un cabroncito, y yo como un güevón la llamaba por las tardes solo para escucharla, porque ya no hablábamos en la ruta, ella se iba con el cabroncito, así que una tarde no aguanté más y me fui hasta la casa de ella se las iba a cantar todas hermanos, que supiera lo vuelto mierda que estaba y hacerla sentir como un culo, que le doliera que se sintiera lo peor del mundo, cuando timbré y me abrió me volví un ocho, se me olvidó el diálogo que había preparado, ya hasta sabía ella que iba a decir y yo lo que iba a responder, era brillante, en los ensayos mentales que había venido haciendo me salía espectacular, pues bien, con ella al frente no me salió la voz, solo pude decirle: “Lina devuélveme el Alf por favor”, ella subió a su cuarto bajó a los dos minutos y me lo entregó, cerró la puerta y me devolví para mi casa, era un día así como este con cielo gris, y pavimento mojado, la llovizna eterna caía pero no me importaba, el peluche del animalejo ese se volvió mierda y no me importaba, una niña como de ocho años que pedía limosna con la mamá en el semáforo se quedó viendo el Alf, pasé la calle y se lo di, me metí a una tienda y compré una coca cola, un chocorramo y una chocolatina jet, cuando terminé de comer salí, y la lluvia había arreciado, no me importó y así me fui caminando hasta mi casa.

Estos días grises alborotan mucho la pensadera, ¿sí o no?

Mientras suena: Not only numb. Gin Blossoms.

Martes.

enero 1, 2009

Revolví la nevera. Solo quedaba una hamburguesa abandonada y verde. Recordé que tenía un chocorramo a medio comer y en alguna parte tenía una coca cola sin terminar. Me tomó ocho minutos recordar donde estaban coca cola y chocorramo. Siempre me ha costado pensar después de dormir doce horas. Por lo general casi no duermo, pero los domingos son días muertos, días grises, días tristes; los domingos duermo mucho.

Encendí el equipo, empezó a sonar Led Zeppelin, Tangerine. Salí al balcón a mirar a los niños que corrían con sus perros, a mirar las nubes, a mirar los cerros. Estuve en el balcón hasta que se hizo de noche, hasta que el viento que baja desde los cerros me obligó a entrar.

El hambre me obligó a salir. Quise salir y regresar un martes cuando el mundo fuera normal de nuevo. Sentí antojo de tamal. Salí, metí las manos en los bolsillos y silbé una canción vieja. Me fui en búsqueda de un martes.

Mientras suena: Feathers. Coheed and Cambria.