Archive for 26 julio 2009

Crónica

julio 26, 2009

Nómada. Como el hippie que se la pasaba cerca a la estación que queda al lado de la u. ¿Se acuerda? El tipo se la pasaba escribiendo en papeles sueltos, y todo lo regalaba, vea que guardé muchos de los papeles en un libro de cálculo, algunos eran buenos otros eran mierda, como todo lo que se ha escrito; ¿se acuerda que a veces por la tarde nos sentábamos a hablar con el hippie? nunca supimos como se llamaba, ni su edad; el tipo nunca hablaba de sí mismo, solo decía que tenía una depresión muy grande, así con esas palabras, y arrancaba a hablar de los sitios en los que había estado, que solo necesitaba lo que podía cargar en el morral, que a veces quería tener una cámara porque la mano derecha le temblaba mucho y ya podía dibujar bien, ¿usted vio lo que dibujaba? hermano era increíble, ese tipo era un genio, una vez dijo algo de haber intentado estudiar diseño, pero que el encierro lo deprimió; los dibujos nunca los regaló, era lo único que guardaba, siempre hablaba de publicar la crónica del viaje, así decía; yo hubiera comprado ese libro, se lo juro; ese hippie sabía, se le notaba en los ojos, por la forma en la que hablaba, tenía esa sabiduría que da jornadas y jornadas en el camino, sin compañía, sin voces, sin ataduras, sin dos días iguales. Me imagino que siguió su camino, decía que ahora iba a buscar la laguna, no decía cual, solo la laguna, que la había visto en sueños, o en un libro cuando era niño, pero que esta vez no iba a parar hasta encontrarla. Le digo una cosa, cuando el hippie saque el libro, lo compro de una, se lo juro.

Mientras suena: Inmortality. Pearl Jam.

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Comer y dormir.

julio 22, 2009

A veces creo que todo el mundo ha sentido algo parecido, o ha soñado con hacer algo así. Vea que a veces, hablar con la gente que no se conoce bien es más fácil; es más fácil ser honesto con los desconocidos, con la gente que usted nunca va a ver otra vez; decir las cosas que usted piensa en lo más profundo de su cabeza a la gente que lo ve todos los días, los que lo conocen de toda la vida, los que tienen algún tipo de expectiva sobre usted; es difícil. Porque se asustan, se extrañan, se decepcionan, y hermano sentarse a explicarle ese tipo de cosas a “su gente” es aburridor, porque ellos ya le pusieron la etiqueta, ¿me entiende? ellos ya “lo conocen” ya saben “quien es” usted. Pero acá sabemos que no es así, que uno nunca es el mismo, que todo se mueve y lo que ayer era pues hoy ya no. Que los sueños también se pueden cambiar, que los anhelos no son para siempre, que los planes no siempre salen como uno quiere. Es complicado viejo, es complicado desprenderse de tanto lastre, de tantas cosas que la convivencia le pone encima, pero toca ¿sí o no? toca, porque la otra opción es rendirse, comer y dormir, predecible hasta la muerte, y eso mi hermano, no es opción.

Mientras suena: Turn my head. Live.

Silencio.

julio 17, 2009

La vista es lo mejor. Una ventana chiquita de esas viejas enmarcadas en madera pintada de verde, esa ventana me recuerda las historias de mis abuelos, las que cuentan cuando tomamos chocolate, de cuando eran jóvenes y vivían en la candelaria tan cerca uno del otro y sin verse. Creo que por eso mi fascinación por esa zona, desde niño escuchando historias que pasan en sus calles empinadas, años después recorriendo esas calles armando mis propias historias.

Me gusta la vista desde la ventana. La luz solo encuentra la ventana en las mañanas, en las tardes solo el viento frío entra. Cinco tonos distintos de verde alcanzo a contar en la montaña de mi ventana; una casa de paredes blancas y techo rojizo. Quiero subir la montaña y saber quien vive ahí, por ahora me limito a imaginar mientras tomo chocolate con almojábanas.

Me gusta el silencio. No hay más casas alrededor, solo montañas llenas de mucho verde, un camino viejo y destapado, a veces pasa un anciano en bicicleta, siempre saluda; las pocas personas que he visto siempre saludan. En las noches el silencio es más fuerte, parece que se juntara con el frío y mutuamente se alentaran. Ni siquiera el frío de la noche es razón suficiente para dejar de salir a mirar el cielo. Nunca vi en la ciudad cielo así.

El camino conduce al pueblo viejo y helado, el mismo en el que caminaba en sueños, en el que aprendió a cabalgar y hablar con los caballos. Tanto buscar un encuentro y cuando es inevitable estirar el tiempo y esconderse. Por ahora prefiero el silencio.

Mientras suena: Lazy Eye. Silversun Pickups.

Camine.

julio 14, 2009

No insista usted sabe que tengo la razón. Claro que no. La mejor y única forma de conocer esta ciudad es caminando, sí ya se que jodo mucho con eso pero ¿qué hago? si cada domingo de mierda mejora cuando se atravieza la puerta, cuando hay buena compañía, cuando el extraño sol bogotano se junta con el viento de los cerros, cuando no hay que medir el tiempo, cuando las cinco de la tarde nunca llegan. Es que no se debe hacer otra cosa, sí ya se que ahora me adueñé de la verdad, pero que va, escuche un rato y listo; es una sensación que no es felicidad pero se le acerca, como esa vez que estaba haciendo fila en la biblioteca ¿qué mejor plan? un café, cruzar la calle,  después un libro y que no me jodan; bueno estaba haciendo fila en la biblioteca, y adelante estaba un señor con una niña, parce se veían muy muy humildes, ropa limpia pero con muchos años encima ¿me entiende?  el tipo le hablaba a la niña como si fuera grande, eso me gustó; la niña tendría cuatro años y el tipo unos 26; miré lo que llevaban; llevaban siete libros de cuentos de esos corticos y llenos de dibujos y colores; la señora que atendía ya lo conocía y lo saludó con familiaridad, ¿asi sí duerme bien la niña? el tipo se rió y dijo que sí, que cada noche le leía, que eso la ayudaba a dormir, y que se veía feliz dormida. Viejo, ya se que eso no es la felicidad pero se sintió bien, ya se que muchas vainas se han ido a la mierda, que los sueños se acabaron o se volvieron pesadillas; pero ese instante, ver a un tipo muy pobre hacer todo lo que puede para que su hija se vea feliz al dormir, hermano eso me arregló el día; listo, ya le conté la de hoy, ahora camine, que esta ciudad es pa’ eso, pa’ caminar.

Mientras suena: Camino. Los Tres

Esas.

julio 8, 2009

¿Sabe qué nos unió? bueno no nos unió, fue como digamos la puerta de entrada. Viejo, ¿le ha pasado que una frase escuchada por ahí, al azar, se le queda en la cabeza dando vueltas, convirtiéndose en material para toda clase de videos? Fijo no, pero usted sabe como soy yo, usted sabe que casi no hablo pero que mi cabeza va a mil por hora, que tengo en la cabeza mucha gente, toda clase de voces, no haga esa cara hermano, usted sabe que mi problema es exceso de imaginación, eso me decía una psicóloga, claro que me lo dijo cuando ya teníamos varias cervezas encima y nos habíamos cagado la relación doctor paciente. Vea hermano, no me deje divagar, como venía diciendo hace media hora, escuché una frase, ese día estaba en ese barcito rockero de Chapinero, y pasa esta vieja con ese pelo renegro, muy blanca, y esos ojos oscuros y soñadores; y no solo eso sino que dice que no le gustaban los libros cortos, que no hay nada como un libro muy largo, que no se acabe. Hermano esa frase es mía, ¿sí o no? pues a partir de esa frase me armé el video, la imaginé toda, con sus aficiones, vicios, gustos, disgustos y demás; todo en diez minutos; tres cervezas después tuve valor suficiente para ir y hablarle. Hermano le acabo de contar el génesis de la historia de Julieta. Sí señor, esa Julieta la de la casa con las paredes llenas de palabras porque se levantaba a escribir sus sueños en las paredes, porque claro sobre la piedra no se deshacen, la de las fiestas de disfraces tema medieval, la que le alquiló un cuarto al sueco paranoico. Hermano nos tragamos mucho de esa vieja ¿sí o qué? ya es hora de reconocerlo, tantos años han pasado. Por eso la vieja se abrió, porque se dio cuenta que usted y yo estábamos locos por ella, y que eso iba a terminar mal, mejor así, nos quedó un buen recuerdo, a veces son mejores las historias que nunca pasan, esas que usted arma y desarma en las madrugadas de insomnio , esas que nunca terminan, que quedan suspendidas, esas que son magia pura, que nunca se desgastan, que nunca serán rutina, esas que solo se cuentan en momentos como este.

Mientras suena: Ebrio de sinrazón. Bersuit Vergarabat.

Ciclo.

julio 5, 2009

Una lista. Pros y contras. Virtudes y defectos. Do’s and dont’s. Dos hojas, por las dos caras. Leyó lo escrito. Arrancó las hojas. Cada vez más delgada su libreta. Se puso los audífonos. “Difícil reparar una grieta en el alma…” apretó el botón que llevaba a la siguiente canción, “háblame de lo que has visto sola, luego escúchame…” de nuevo apretó el botón, “someone like you…” se quitó los audífonos. Agarró lápiz y libreta. Dejó que el lápiz fuera libre. No pensó, simplemente dejó que su mano escribiera lo que quisiera. Soltó el lápiz. Leyó lo escrito. Una larga y optimista carta llena de esperanzas. Qué carajos pasaba hoy, primero las canciones y ahora esto. No aprendía, volvía a lo mismo una y otra vez. Arrancó la hoja, hizo una sola bolita con las hojas de la lista, caminó hasta una caneca y las botó. Se puso los audífonos, metió las manos a los bolsillos, y la cabeza entre los hombros. Apretó el ipod y presionó play “difícil reparar una grieta en el alma…” no iba a ser fácil salir del ciclo. Quería estar lejos, muy lejos.

Mientras suena:  1. De hacerse se va a hacer. Los Tres. 2. Cerrar y abrir. Los Tres. 3. Use somebody. Kings of Leon. Repetir, agregar: Barriletes. Bersuit Vergarabat.