Ciudad

El sol de las tres o cuatro de la tarde. Y no cualquier sol, el de acá, el de esta ciudad fría, no tan fría, es que eso depende de donde usted esté; por ejemplo cerca a los cerros el viento baja helado y toca meter las manos a los bolsillos y silbar esa canción que lleva semanas dando vueltas, esa misma que cantaba esa mañana en la ducha y que ahora que lo pienso bien es la única que suena en esa ducha desde hace unos días, recordar que ya no se acaba el agua caliente porque ya no comparte ducha, no hay dúos a todo pulmón ducha-cocina, cague de risa en toalla, ya no se comparte si a eso vamos, levantar la cabeza y ver las miradas de alegría de la gente que pasa en ese bus moderno y rojo al ver a un anciano que pasea un burro tirando de una cuerda color amarillo barro seco, revolver el morral buscando la cámara, recordar que está en una chaqueta, que hoy no está en el morral, que un niño de cuatro años ríe y corre emocionado reventando las burbujas de jabón que su abuelo arma entre carcajada y carcajada, casi cien años rien juntos y eso es algo que no todos los días se ve, que así es esta ciudad, muy moderna, muy caótica, tan llena y tan vacía, tan caminable, tan niños ancianos burros buses sol lluvia y cerros, siempre los cerros.

Mientras suena: Seres de la noche. Estados Alterados.

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16 comentarios to “Ciudad”

  1. Diana Says:

    Sí! Esa.
    La ciudad extensa al pie de los cerros, es la ciudad de mis amores … tan de todos y tan de nadie.

  2. Ana Domínguez Says:

    Con tus escritos quedo sin palabras ¡me gustan! solo eso.

  3. POL Says:

    Mi mamá decía que lo que más le gustaba de la ciudad (ella, como yo, era bogotana de nacimiento, aunque de familia “extranjera”) eran los cerros, porque eran el ejemplo perfecto del orden imaginario que le damos a este desparrame (y a muchos otros) nosotros los bogotanos porque -aclaro yo sus ideas- esta ciudad es una maraña sinuosa de curvas, intersecciones y vaivenes que, sin embargo, en nuestra cabeza se suelen armar como una cuadrícula homogénea, (el plano cartesiano de calles y carreras), de la misma manera en que “los cerros” que podría no indicar a ninguna dirección en particular -porque aún si yo sé y usted sabe y los otros que han comentado saben que se refiere a los “orientales”,sigue siendo un término demasiado amplio-, pues estamos rodeados de montañas por todas partes, aún así, son nuestro principal punto de referencia para ubicarnos en cualquier momento.
    Uff, espero haberme podido explicar. O, bueno, a ella.

    • Danilo Says:

      Sí señor se explicó muy bien, bueno a su señora madre. Es cierto doy por sentado que se entiende que hablo de los cerros orientales. Es raro por ejemplo si estoy en Ciudad Bolívar en un cerro mirando hacia el centro (que no es el centro) y pienso allá está la u y más allá los cerros.
      Estamos rodeados tiene toda la razón.

  4. Andrea Says:

    jajajaja el agua caliente ya no se acaba… no porque ahora es con calentador de gas, oiga si que me acuerdo de esos calentadores inmensos que habia que prender pa que se calentara el agua… y si uno no se levantaba temprano se la gastaban los malditos

    cuando era pequeña en la finca de mis abuelos habia uno de esos culumpios amarrado a dos arbles gigantes, y mi abuelo me balnceaba en el culmpio contando hasta cien en español y en ingles, yo era asombrada porque mi abuelo contaba hasta cien en ingles, y tambien nos reiamos, pero no en la ciudad, en el campo, dios… mi abuelo ya va a llegar a los 100

    • Danilo Says:

      Hola Andrea, mira que aun quedan casas con calentadores viejos, una vez me quedé en una que a pesar de tener calentador de paso a gas se acababa el agua caliente. Igual eso puede ser problema dependiendo del sitio y la hora, acá a las 5.30 am es una tragedia, pero si eso sucede a las 10 am no pasa nada.

      Que nota la historia de tu abuelo. Siempre dejan recuerdos bonitos los abuelos.

      Saludos.

  5. La ReiNa Roja Says:

    Esa ciudad de mis amores, ese centro fue el testigo de tantas cosas tan variadas y tan ricas…como la extraño. Pronto volveré y me hará sentir como de 20 años (esa edad donde uno decia cosas adultas y solemnes y los solemnes adultos las celebran, Benedetti). Ya no te digo cuanto me gusta lo que escribes, tú lo sabes por default.

    Un besito en la frente.

    • Danilo Says:

      Hola Vero!
      El centro es único, cada vez que puedo lo visito. Es mejor ir los fines de semana, no hay tanta gente ni tantos carros, se puede caminar con total calma.
      Muchas gracias por lo que siempre dices.

  6. Carolina Andújar Says:

    ¡Ay! ¡Qué nostalgia! Yo no sé cuándo he vivido lo que describes, yo creo que nunca, pero lo narras como si fuera un recuerdo de todos… y en “bogotano”, jiji, ¡bien hecho! Por otra parte, voy a tener que prender el incienso en tu lugar, a ver si funciona 😉
    ¡Un besote!

    • Danilo Says:

      Caro que maravilla verte por acá 🙂
      Y mira que trato de no hacerlo en bogotano, pero la mano arranca sola, pienso una cosa y va saliendo otra tan distinta, la nostalgia se las ingenia para encontrar su camino.
      Eres más perceptiva de lo que pensaba, es cierto necesito tu ayuda con el incienso!
      Un abrazo.

  7. Carolina Andújar Says:

    Jeje, y a mí se me sale el caleño cuando menos lo espero 😉
    Incienso de rosas para la alegría de mi amigo, a ser ofrecido de inmediato 😀

  8. Merchi Says:

    que final mas pink tomate 🙂

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