Infierno

No dan ganas de nada. Ni moverse. Ni pensar. No se como sea para usted, para mí es así. Es como si no estuviéramos acá, como si algo hubiera pasado y de un día para otro despertamos en un sitio completamente diferente. Las calles ardiendo, un viento caliente que solo sirve para levantar nubes gigantes de un  polvo que no deja respirar. Personas sentadas a la sombra, abanicándose con lo primero que encuentran a mano, ni siquiera los perros ladran, se limitan a respirar muy rápido y a abrir los ojos de cuando en cuando. Esto no puede ser real hermano. Nos robaron la lluvia, el viento helado, la gente saltando charcos, los perros mojados que huelen horrible, las manos en los bolsillos. Como Rip van Winkle, así me siento.

Va despacio la cabeza, y eso es desesperante, peor que la vez que tuve que soportar durante cuarenta y dos minutos a la fanática de coelho, esa que soltaba cada dos minutos frases acerca de los sueños, el universo, la importancia de la visualización en la ley de la atracción, pero que nunca dijo nada concreto, nunca me explicó sus sueños, ni mucho menos su plan para lograrlos, ahora pienso que no los tenía, tan solo un repertorio de frases y lugares comunes llenos de una dulzura y un positivismo tan irreales, que yo y mi cinismo solo pudimos reír sin parar, viejo lo peor fue cuando entrecerró los ojos y recitó completa una canción de un guatemalteco que nunca leyó un libro en su vida;  este bochorno es peor que todo eso, este calor que derrite los pensamientos antes de que sean palabras, que no deja caminar, que llena la garganta de un aire seco que produce tos, sed y ganas de acostarse y vivir de noche, esa debe ser la solución, el día ya no es soportable, tal vez la noche todo lo mejore, probaré y le cuento; y me acuerdo de todo esto porque esa vez al final de los cuarenta y dos minutos de infierno la pobre y positiva fan de coelho no soportó más mi cinismo o su fracaso como profeta de esa nueva y extraña religión y vació sobre mi cabeza un vaso de agua helada, que es justo lo que quisera hacer ahora porque no soporto más este infierno.

Mientras suena: The KKK took my bay away. The Ramones.

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8 comentarios to “Infierno”

  1. Julibelula Says:

    Esta historia me acuerda del verano del 2006 o 2007, no me acuerdo, cuando en Urabá hubo el verano mas seco en los últimos diez años y sólo cayeron 53 milímetros en un sólo aguacero en 31 días. Ese sí era el infierno… Igualito a como lo describiste.
    Siempre disfruto mucho tus letras!!!

    • Danilo Says:

      Hola Juli.
      No consigo imaginarme un verano en Urabá. No lo soportaría. Si un verano de tierra fría me está enloqueciendo, ¡como sería uno en Urabá!
      Muchas gracias por lo que dices 🙂

      Saludos.

  2. La ReiNa Roja Says:

    Infiernos diferentes, de texturas, olores y calores diferentes, el calor es soportable, el cinismo es refrescante, pero despertar en un sitio que es ajeno y definitivamente no se parece en nada a tu infierno habitual, eso si es la mierda. (claro que escuhar cosas de Cohelo o Arjona no dista mucho de querer enloquecer y cortarse las venas)

    • Danilo Says:

      Hola Vero.
      Que interesante eso del infierno habitual. No lo habían pensado, y claro ahí puede radicar la incomodidad y la sensación de haber dormido veinte años.

      Saludos.

  3. Flor Says:

    Este año ya no sé si quiero tanto al verano. Este infierno tuyo me recordó al año pasado, plena tarde en un día de Enero… el sol apabullante, muy, muy, pero muy caliente. Hasta picaba en la piel… y el viento, no corría. Y si lo hacía.. dios, era mejor correr a esconderse que sentir eso. No sé como será el infierno en otra parte… acá al menos es bastante jodido.

    De todos modos, prefiero eso a tener que escuchar una fanática de Coelho… incluso, aunque me tirase con vaso de agua helada.

    • Danilo Says:

      ¡Florcita!
      Acá es terrible, porque esta es tierra de lluvias y vientos helados. O así era.
      No sabría que es peor si el infierno o los fanáticos en general. En cualquier caso me quedo con el vaso de agua helada.
      Saludos 🙂

  4. POL Says:

    ¡Ja! Volvió Coelho a este blog y esta vez se encimó a Ricardo Arjona. Mejor dejo ahí para no iniciar nuevas controversias.
    Por otra parte, viví aquí casi tres meses sin lluvia (dificil de concebir para un bogotano, como ya lo debe saber) y, cuando llovió por primera vez aquí, me puse algo triste. No por la lluvia, sino por lo débil que era. Pensé que me iba a hacer sentir en casa por un momento. Pero no. Cuando vuelva a las tormentas de granizo capitalinas, creo que todo estará bien dentro de mí. O al menos esa parte sobre la que no tengo jurisdicción.
    Saludos.
    (Cavani también manda un saludo. Y Simplicio otro).

    • Danilo Says:

      ¡Viejo POL!

      Coelho y Arjona son como una gripa mal cuidada, se las arreglan pa’ joder la vida siempre.

      Que duro eso de extrañar la lluvia, es como cuando uno va un país sin montañas, hacen una falta impresionante. Bueno donde usted está eso no es problema.

      Se cuida.

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