Café en mano

Siempre hace frío en esa ducha. Si por un momento usted se sale del chorro de agua caliente, se congela. Ese frío es ocasionado por el blanco níveo de las baldosas que cubren toda la superficie del baño. El viento helado que entra desde el patio y se mete por debajo de la puerta no tiene nada que ver. No. Son las baldosas. Son de un blanco imposible, demasiado cercanas a la nieve, demasiado ajenas a los cincuenta años de esta casa. Con toda la fuerza de las dos manos cierro la llave de la ducha. Sin embargo queda goteando. El ruido de una gota eterna le molestará, todo le molesta últimamente. Todo es una razón para un pero, para un reclamo. Me pasa igual. Nada me satisface. Todo me molesta. Somos cobardes. Colores, flores, tardes soleadas, todo eso se terminó, los años supongo, o los silencios llenos de reproches, no sé. Cobardes. Se nos pasaron los años y nada fue como quisimos sino como pudimos. Cobardes. Un punto final que hace mucho debió ser escrito y que ninguno fue capaz de poner. Esperando algo del tiempo. Esperando algo del otro. Esperando un milagro. Esperando. Sin actuar. Sin tomar riesgos. Sin decir adiós. Toalla en la cintura, agua cayendo desde la cabeza, café en mano. Adiós para siempre, a buscar los años perdidos.

Mientras suena: Serenata rap. Jovanotti.

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6 comentarios to “Café en mano”

  1. Flor Says:

    Wuou… me has dejado, sin palabras.
    Tan real, tan profundo. Veo ese un momento de reflexión como cualquier mañana en la que tomo una ducha y pienso… pienso en tantas cosas.
    No sé si será lo que quisiste expresar, pero es lo que me llegó.

    Excelente Dani!
    Saludos

    • Danilo Says:

      ¡Florcita querida¡
      Para mí también esos minutos bajo la ducha son una pensadera constante.
      Me entendiste muy bien 🙂

      Un abrazo.

  2. Julibelula Says:

    Juguito, que envidia pensar en la ducha… Por lo general estoy tan dormida que el agua se convierte en la extensión de las cobijas, tan envolvente y calientica que ni me despierta… Pero esa ducha debe ser una tortura, como el blanco inmaculado de mi historia :S
    Un beso!

    • Danilo Says:

      Juli muchas de las mejores ideas me vienen a la cabeza en la ducha. Con el frío de esta ciudad uno se enfría apenas sale de la cama.
      Y es peor en la casa de la historia, es helada.
      Saludos.

  3. Naida Says:

    Yo siempre había pensado que la culpa del frío en los baños del invierno era por lo que se colaba bajo la puerta. Ahora me has puesto a pensar, las baldosas del baño de mi casa son blancas…

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