Archive for 28 abril 2010

Pizza

abril 28, 2010

Dos pasos largos, un relámpago de dolor le recuerda que la bala alojada en su pierna derecha se manifiesta en los días fríos.

Pasos cortos hasta que termine el trayecto. Recuerdos que pasan como cortos en el cine de las noches de martes y jueves. Muchas caras que alguna vez rogaron por su vida. Había sido un asesino. El mejor. O el peor depende del punto de vista. Cinco años y tres meses en una cárcel de una ciudad intermedia e hirviente. Unos cuantos nombres y dos o tres secretos fueron mérito suficiente para reducir su estadía a los cinco años y tres meses finales y para poner sobre su frente un cartel que grita a quien sepa oír “Mátame”. Era cuestión de tiempo. Un día a la vez, como dicen quienes viven con una sed eterna que no pueden saciar. Un día a la vez, tal vez mañana nunca llegue.

Pasos cortos. Una pizza margarita, una cerveza, un café. Mira a los ojos al gigante inmigrante de hablar cantado. Sabe que el gigante inmigrante huye desde la península. Sabe que ahí los secretos están seguros. Con serenidad muerde la pizza. Un día a la vez.

Mientras suena: Serenata rap. Jovanotti.

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Mirada

abril 21, 2010

Siempre en la mesa menos iluminada. La del rincón. Así podía pasar horas enteras entregada a la observación de los comensales. Desde que entraban, ya fueran solos, en pareja, en grupo; los examinaba. Su forma de vestir, sus gestos, el tono de su voz, y sobretodo la mirada. Miradas que se quedan cuando cae el silencio, cuando por un momento el mundo se calla, cuando no hay nada y todo en la mente, cuando no hay máscaras en las caras. Esa mirada libre de mentiras, de imposturas, cuando el interlocutor no es otro que sí mismo.

Siempre en el rincón, siempre con un cuaderno en el que con letra minúscula y cuidadosa anotaba sus análisis y descubrimientos. Un cuaderno que albergaba mapas para llegar a parques llenos de bancas bajo los árboles, frases sueltas escuchadas al pasar, fotos de casas viejas, rutas perfectas para caminar los jueves en la tarde, listas de los mejores sitios para tomar café cuando llueve, el top cinco de los sitios más silenciosos para tomar el sol y leer, un listado con las librerías atendidas por ancianos sabios y desencantados. Y lo más importante su resumen de miradas. Porque la labor más importante de su vida consistía en encontrar una mirada en la que se encontraran a la vez y en las proporciones adecuadas la melancolía y la alegría, la esperanza y el desencanto, las montañas y el mar, lagos y desiertos, la sabiduría y la inocencia, una mirada que haya visto mucho y que aun le quede mucho por ver. Sabía que su labor no era fácil, sabía que no le quedaba mucho tiempo, sabía que debía hallarla pronto, porque no quedaba mucho tiempo. ¿Qué sucedería después? No lo sabía. En esa mirada encontraría las respuestas.

Mientras suena: El de la puerta. Kevin Johansen.

Babel

abril 12, 2010

Sencillamente era imposible detenerse. Pasos cortos, a veces hasta arrastraba los pies, aun así era imposible detenerse; no sabía si al dar vuelta en la siguiente calle iba a encontrar otra de esas visiones que lo obligaban a abrir al máximo los ojos en un esfuerzo por llenar su memoria de detalles, encuadrar y apretar el botón de su aparato auxiliar de la memoria.

Ida y vuelta por esa Babel que se perdía en el horizonte, en parte por necesidad en parte por gusto. Cuando los días están contados sentarse a descansar es un mal síntoma. Resignarse a ver pasar los días no es una opción, salir al encuentro del sol y despedirlo con los ojos llenos sí lo es. La hora de las confesiones ya llegará cuando sea el momento.

Una voz que había conocido mejores días y que aun sabía ser hermosa distrajo sus pasos. Disminuyó su ya lento caminar hasta quedarse quieto por primera vez en horas, sus piernas lo agradecieron. Un tango tras otro surgía del hombre mal vestido y peor alimentado. Con la misma fascinación producida por las casas y edificaciones  que dejaron atrás sus mejores años se quedó escuchándolo. Conmovido por su decadencia y por la belleza de su voz  echó unas cuantas monedas que se sumaron a unas pocas que reposaban en un vaso plastico. El viento que soplaba desde el puerto le recordó que debía continuar su camino. Porque era imposible detenerse.

Mientras suena: Eiti Leda. Serú Girán.