Babel

Sencillamente era imposible detenerse. Pasos cortos, a veces hasta arrastraba los pies, aun así era imposible detenerse; no sabía si al dar vuelta en la siguiente calle iba a encontrar otra de esas visiones que lo obligaban a abrir al máximo los ojos en un esfuerzo por llenar su memoria de detalles, encuadrar y apretar el botón de su aparato auxiliar de la memoria.

Ida y vuelta por esa Babel que se perdía en el horizonte, en parte por necesidad en parte por gusto. Cuando los días están contados sentarse a descansar es un mal síntoma. Resignarse a ver pasar los días no es una opción, salir al encuentro del sol y despedirlo con los ojos llenos sí lo es. La hora de las confesiones ya llegará cuando sea el momento.

Una voz que había conocido mejores días y que aun sabía ser hermosa distrajo sus pasos. Disminuyó su ya lento caminar hasta quedarse quieto por primera vez en horas, sus piernas lo agradecieron. Un tango tras otro surgía del hombre mal vestido y peor alimentado. Con la misma fascinación producida por las casas y edificaciones  que dejaron atrás sus mejores años se quedó escuchándolo. Conmovido por su decadencia y por la belleza de su voz  echó unas cuantas monedas que se sumaron a unas pocas que reposaban en un vaso plastico. El viento que soplaba desde el puerto le recordó que debía continuar su camino. Porque era imposible detenerse.

Mientras suena: Eiti Leda. Serú Girán.

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11 comentarios to “Babel”

  1. POL Says:

    Lo comprendo, ese es de los míos. No, de los míos no, nosotros no somos de nadie, es uno como yo, no tampoco, cada uno de nosotros es diferente, simplemente somos uno de los que, por más que inenten frenar, quedarnos, sembrarnos, no podemos. El pobre Salgari y el desdichado Maqroll terminaron muertos y solos por eso. Pero no había de otra. No hay de otra. Es imposible detenerse.

    • Danilo Says:

      Don Pol
      Sí, es imposible, aunque al final no esperen cosas como las que le sucedieron a Salgari y a Maqroll.

      Saludos.

  2. Malua Says:

    Maravilloso volver a escuchar la voz melodiosa en el mismo lugar y rodeado del mismo paisaje de otros dias (ceteris paribus como dirian los economistas)
    En Nantes habia siempre un man en la plaza central tocando su acordeon, un rumano, a mi me encantaba pasar y escucharlo… Cada vez que veo un rumano con un acordeon pienso en el, entonces camino lento y escucho, pero no es el, nunca es el mismo… Tal vez un dia de estos regrese a Nantes y pueda volver a escuchar esa maravillosa voz acompaniada por el acordeon!!!
    Un abrazo y bienvenido de regreso a su casa, yo lo estaba extraniando mucho!

  3. Sol Says:

    Tenés un estilo muy particular, muy interesante.
    Tangos y luego Serú, musicalmente hermoso.
    Me gustó mucho, volveré por aquí.
    Cariños!

  4. Andrea Carolina Says:

    yo solo sé que era mejor venir a leer tu blog, y sí

  5. Flor Says:

    Como se notan tus aires bonaerenses… ¿o me parece a mí nomás?
    Espectacular esto:
    “Resignarse a ver pasar los días no es una opción, salir al encuentro del sol y despedirlo con los ojos llenos sí lo es.”

    Besos 🙂

  6. Flor Says:

    Tus no, los!

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