Dos hermanas

El exterior no tenía nada que ver con el interior. Pisos limpios, decoración típica de dos hermanas solteronas de más de setenta años, un poco atiborrada eso sí, fotos familiares, figuritas de porcelana, cuadros con paisajes, carpetas bordadas, muchas antigüedades que aun tenían una función real. Era como entrar en otro mundo, en otra época, algo insospechado al observar la casa desde el exterior.

Se alquila habitación. Excelente ubicación. Decía el aviso clasificado, la ubicación sí que era excelente, a dos cuadras de Transmilenio, cinco del Park Way.  Justo en ese barrio tan bonito, tan tranquilo, tan lleno de casas viejas Muchas de ellas eran ahora oficinas. Unas cuantas seguían siendo viviendas familiares aunque al parecer solo ancianos las habitaban. Otras tantas hacían las veces de solución de vivienda a personas solitarias, funcionando como pensiones.

Llevaba apenas dos semanas en la ciudad de los cerros. Extrañaba mucho su pueblito costero, su vida tranquila, el clima ardiente. Un futuro como pintor que el pueblito costero no podía darle. Una exposión improvisada en la capital provincial, un descubridor llegado desde la ciudad de los cerros, cinco cuadros vendidos, un porvenir brillante, un pasaje a la ciudad de los cerros, un sueño y una sonrisa permanente.

Dos semanas en casa de su descubridor habían bastado para mostrarle que no era tan brillante el porvenir. Un serio disgusto por cuenta de su afición al ron puro y la serena belleza de la hija de su descubridor, lo obligaron a buscar una nueva vivienda, “para no dañar nuestra relación profesional” según dijo su amable pero siempre serio mecenas. Una contribución muy generosa para los próximos meses en su bolsillo derecho, un atado de ropa, materiales para seguir pintando su brillante futuro, dos panes y un yogur fue todo lo que se llevó de casa de su mecenas.

Jardín completamente descuidado, pintura cayéndose, casi parecía una casa abandonada. Estuvo apoyado en la reja durante siete minutos pensando qué hacer, tocar o no, revisando una y otra vez la dirección. “No pierdo nada” pensó mientras tocaba. El interior de la casa sumado a la dulzura de las dos ancianas lo convencieron de haber encontrado su nuevo lugar en el mundo. Decidió pagar dos meses por adelantado, demostrando así su seriedad, ya tendría tiempo de hacerse con una botella de ron.

La cena estaba incluida en el valor del alquiler. Una carne deliciosa y tierna le fue servida, fue incapaz de decir no a las tres repeticiones de plato ofrecidas. Mucho sueño y pesadez lo invadieron, no le extrañó debido a la enorme cantidad de carne ingerida. Lo que sí le extrañó fue ver a las dos ancianas en su cuarto. Aun más extraña fue su incapacidad para moverse o articular palabra, ni siquiera pudo gritar cuando las dulces ancianas empezaron a cortar su carne cuidando muy bien de extraer jugosos filetes de carne humana. “Ya tenemos cena para dos semanas” dijo la mayor de las dulces ancianas, su hermana sonrió y continuó cortando.

Se alquila habitación. Excelente ubicación. Diría el diario al día siguiente.

Mientras suena: Psycho killer. The talking heads

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18 comentarios to “Dos hermanas”

  1. Quien yo? Says:

    Nooooo!!!!! genial!!!! primera vez que entro y me encanto!

    me atrapo, me agarro mal y no me solto! el final…. increible! viejas de mierda!!!!!!

    Espero seguir leyendote y que me vuelvas a enganchar con tu escritura

    besos

    • Danilo Says:

      Hola Quien.

      Esas venerables ancianas se aprovechan de su aparente indefensión. Hay que tener cuidado.
      Me alegra mucho que te haya atrapado, y que te haya gustado.
      Bienvenida 🙂

      Saludos.

  2. Florcita Says:

    Al parecer no soy la única inspirada… ¡me encantó!
    Si me vieras la cara ahora te reirías. Estoy con los ojos abiertos como platos y una sonrisa tímida en los labios. Es un final impactante, muy, muy bueno. En pocas palabras has logrado hacer descripciones perfectas, casi mágicas.

    Como siempre, lo mejor 🙂

    Besos danito!

    • Danilo Says:

      ¡Hola Florcita!
      Me gustaría mucho ver tu cara al descubrir la verdadera naturaleza de las hermanitas.
      Muchas gracias por lo que dices 🙂

      Un abrazo.

  3. Julibélula Says:

    Ay… Me acordé de uno de los libros que más me ha gustado en la vida, “Las Piadosas” de Federico Andahazi… Buena entrada, aunque la verdad dudo que la carne humana sea tierna, y menos aún gustosa… Aunque el adobo constante con ron, colabora.
    Abrazo

    • Danilo Says:

      Hola Juli.

      Ya van dos menciones a Andahazi esta semana. Una sobre El Anatomista y ahora tu. Tengo que leerlo.

      Yo creo que sí debe ser tierna. Bueno depende.

      Saludos.

  4. Sol Says:

    Danilo, ya te lo dijeron todos y llegué tarde, pero es asombroso este texto, me encantó. Te felicito por tu creativida y por la capacidad de hacer letras con ella (tarea nada simple).
    Cariños!

  5. Mona Says:

    Dani, leerte es como ver un cortometraje europeo! Bravo (con aplauso incluido) 🙂

    Saludos desde el Polo Norte!

  6. campa Says:

    jajaja me gusto.
    un abrzo

  7. Malua Says:

    Por Dios… Durante el primer párrafo imagine que eramos mi hermana mayor y yo viviendo nuestros últimos anios de vida en Bogota… Pero el desenlace no se parece en nada a lo que mi hermana y yo haríamos, por lo menos no de forma literal 😉

    Me gusto muchisimo! Un super abrazo.

    • Danilo Says:

      Hola Malua.
      Veo que entonces que aun no adivinas los finales. Me gusta eso.
      Lo que más me gusta es el “literal” como tan inocente que pones ahí.
      Viejitas terribles serán tu y tu hermana.

      Saludos.

  8. Dani Says:

    OMG 😐
    Cuando leí la última parte JURO que me dio taquicardia.
    Imagine la escena.
    Muy escalofriante.

    • Danilo Says:

      Hola Dani.

      Verte por acá seguido me alegra mucho.
      Nadie esperaba ese comportamiento del par de hermanitas.

      Saludos.

  9. POL Says:

    Es en serio: mi cuñado es un pintor costeño que le alquiló un apartamento a unas señoras de edad en La Soledad cuando llegó a Bogotá. Afortunadamente, tuvo mejor fin que el pobre muchacho del cuento.
    Deberían poner en el aviso “alimentación incluida”.

    • Danilo Says:

      ¡No jodás!
      Que bueno que no dio con las ancianas que no eran.
      Es cierto, deberían decir eso en el clasificado.

      Saludos.

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