Calmate Negra

Ya estás llorando Negra. Y no te voy a consolar. Te dije que sí, que te prestaba el hombro, no que te iba a consolar. Si apenas te toque, todo lo que hemos hablado se nos va a olvidar. Negra calmate, mirá que me tenés empapada la blusa.

Y vos, la que siempre ríe, la que hace amigos en todo lado, sabrosura pura, mirate ahora salándome el hombro. Hasta te hablaría, pero si abro la boca la voz me va a temblar y no sé que pase. No es fácil, Negra, nosotras no la tenemos fácil nunca. ¿Te acordás de esa noche? Entraste caminando como solo vos lo podés hacer, que movimiento Negra, y además sin mirar a nadie, como si solo existieras vos. Llegaste y pusiste a Fruko a todo timbal y la armaste, no tanto por la música sino porque llegaste. Fue ahí cuando pregunté por vos, haciéndome la fastidiada, como vos decías “con cara de niña ricachona”. Fue más fuerte la tentación y me acerqué, alguna bobada te pregunté. Esperate me acuerdo, ya sé, te pregunté que dónde habías comprado ese pantalón tan legal, algo me dijiste de una prima que hacía los mejores bota campana del mundo, y te reíste Negra y eso fue lo que me jodió. “Enseñame a bailar como vos”, te dije; “tan flaquita y tan blancuzca no podés, si parecés un queso”, me respondiste. Sin embargo toda la noche me diste clase de baile; de miraditas y roces te di yo. Y vos no te negabas, ni te quitabas, ni bajabas los ojos; eso era un sí en silencio. Ya era de día cuando me acompañaste a mi casa, las últimas cuadras te quitaste las plataformas porque de tanto bailar y caminar se te habían destrozado los pies. De despedida te planté las dudas que te tienen acá botando amargura por los ojos y te despedí rapidito antes de que se levantara mi papá; aunque hace rato que no me para bolas, los viejos saben.

Calmate Negra, no soy de palo como me dijiste tantas veces. Por ejemplo acordate de esa vez caminando por la Quinta que viste al tipo ese. Pispo sí era, no lo voy a negar; pero cuando vi como lo mirabas y las risitas, me quise morir. “Acá sobro”, les dije y me fui caminando rápido, dando cada paso muy duro como una niña chiquita a la que los papás no le dan gusto, cuando me alcanzaste no pude más, no quería que me vieras llorando y menos por vos. Y te reíste Negra, ¡te reíste! Estabas feliz con mis celos. Tuviste tu revancha ¿no? Claro, como eras vos la que siempre decía cosas. Siempre me reclamaste mi silencio y no era frialdad Negra, es que así soy yo. Pa’ vos todo esto era novedad, puro descubrimiento, los nervios de lo que no se conoce ni se sospecha. Pa’ mí no. Yo supe de esto desde niña: Me acuerdo de los domingos en el club, si vieras como era eso, todos aparentando perfección, cómo no, si son la crema de la crema; tan correctos y exitosos, todos con sus vidas perfectas. Pero qué va, comen callados… Si supieran que yo iba por las amigas de mi mamá. Y sin poder decírselo a nadie, ¿me entendés? Callando desde chiquita… Y pensar que nunca te llevé al club. ¿Te imaginás el escándalo? ¡La hija del doctor en esas! Y vos tan llena de sabor y color… Te hubieran acabado esas brujas, pero conmigo no se meten, ni pendejas que fueran; el mico sabe en qué palo se trepa.

No más Negra, mirá que ya pasaron los cinco minutos que te dije, y vos ahí. Negra me tengo que ir, Luz Marina me está esperando. Perdoname Negra.

Nota aclaratoria: Visitantes de fuera de Colombia, el acento del quien habla corresponde al de la bella ciudad de Cali (Valle del Cauca).

Anuncios

12 comentarios to “Calmate Negra”

  1. Mona Says:

    Como caleña que soy, el acento te quedo una vacaneria ois? 😉

    • Danilo Says:

      ¡Mona!

      Muchas gracias. Confieso que de todos los centos en Colombia, el caleño es el que más me gusta. Y me encanta esa ciudad, cuando he ido la paso del carajo.

      Saludos.

  2. Flor Says:

    Que cosa che… ¡me gustó mucho!
    Esa manera de hablar, de relatar… te has pasado Danilo 😉

    Muchoss besos y que tengas un excelente domingo!

  3. Quien yo? Says:

    Muy bueno señor.. la verdad que te compro el libro ya si lo sacas… me encanto!!!

    Muchos saludos Danilo!

  4. POL Says:

    Qué bonito. Parece una canción.

  5. princesasamaria Says:

    En el comienzo parace que me estuvieras describiendo:
    “Y vos, la que siempre ríe, la que hace amigos en todo lado, sabrosura pura, mirate ahora salándome el hombro.”
    Y nosotras las alegrachonas, esas que todo el mundo espera que rian y rian tmbn tenemos derecho a tener malos dias y llorar. ¡Y si que los tenemos!
    ME FACINO

    • Danilo Says:

      “La procesión va por dentro” dice mi abuela en esos casos.
      Es impresionante ver a alguien alegre llorar. Pero ya no me extraña. Todos tenemos derecho a un día así.

  6. Malua Says:

    Imaginate pues como se siente esta negra al otro lado del mar leyendo tu cuento e imaginando la salsa, el chontaduro y todo el sabor de su Valle 🙂

    Me parece ver los colores, incluso a la negra con sus bota campana (anaranjados?) y sus plataformas caminando por alguna calle (de San Antonio en mi propio imaginario)…
    Me gusta me gusta, aunque creo que le faltan algunas tildes para enfatizar el acento vallundo… Por lo demas, maravilloso!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: