Cada quince segundos

La luz de las ocho y trece minutos de la mañana a duras penas logra colarse. El cielo gris y lluvioso se ha unido a las persianas cerradas para dar  una ilusión de luminosidad. Lleva un largo rato despierto, mirando hacia el techo, no ha cambiado de posición. No quiere que se altere el ritmo de la respiración que está a su lado. No quiere despertarla. Ni siquiera se ha atrevido a girar y mirarla. Ya no resiste más.

Deja escurrir su pierna derecha hasta que toca la madera del piso. Lentamente deja que su cuerpo siga la misma dirección de su pierna derecha. Sabe que la clave está en la temperatura alcanzada por la colcha de plumas. Si hay un cambio, por mínimo que éste sea, ella despertará y él no podrá mirar. Termina de escurrirse. Sentado sobre la fría madera escucha la rítmica respiración, no hay cambios, sonríe animado por el triunfo parcial. Lentamente camina hasta la ventana, gira el mango que abre las persianas un cuarto de giro cada veinte segundos. El cambio en la luz debe ser imperceptible. La respiración continúa imperturbable. Ahora viene la parte más difícil. Camina en la punta de los pies hasta situarse al lado de la cama. Debe destaparla. Sin despertarla.

Un pequeño halón cada quince segundos. Pacientemente, sin desesperar, ve como se va formando su cuerpo en la semipenumbra del cuarto. Pasa saliva. Ahí está lo que ansiaba mirar. Le encanta el contraste. Su suave piel, y el negro de sus tatuajes. Podría quedarse horas enteras viéndola dormir adornada con sus múltiples dibujos, cada uno esconde una historia. Extasiado la mira sin parpadear. No esconde su sonrisa cuando ella abre los ojos y ríe traviesa. Ha estado despierta todo el tiempo. Le encanta que la mire así.

Mientras suena: See the world. The Kooks.

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14 comentarios to “Cada quince segundos”

  1. Juan Vásquez Says:

    Excelente texto, me hizo mantener la respiración mientras lo leía, muy detallado, me transmitiste de una el ritmo de la situación. Felicitaciones.

  2. sattine Says:

    La historia de los tatuajes… eso es como tener el cuento de uno escrito en el cuerpo, o algo así. ¿No?

  3. Florcita Says:

    Me has dejado con una gran sonrisa!
    Es maravilloso este relato Danito. Me encanta la paciencia con la que describes cada movimiento…

    Te dejo un beso 🙂

  4. Lalu Says:

    Me dieron muchas ganas de estar enamorada, de vivir con alguien del que esté enamorada, para ser más precisa.

    Hermoso el post y con cierto sentido del humor muy escondido que me gustó mucho.

  5. POL Says:

    Al principio pensé que él tenía ganas de ir al baño y ella era algo irascible por las mañanas. Caray.

    Hablando de los tatuajes y las historias, ¿alguna vez ha leído “El hombre ilustrado” de -quién si no- el gran Ray Bradbury? Muy bueno.

  6. Golfus Says:

    Todo el tiempo
    todo tiempo
    el tiempo
    que hay contenido en la anécdota
    parece enorme
    de meterlo en un saco
    no se podría levantar.

  7. Mujer Rastrillo Says:

    es una bonita sensación esa de mirar a alguien que uno quiere mientras duerme, y la de ser mirado y hacerse el dormido también!
    Un saludo

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