Blanca silueta

La silueta blanca se pierde entre los árboles. Observa con una ceja levantada a su perro. No ha ladrado, no ha gruñido, no ha dado la más mínima muestra de haber notado a alguien entre los árboles. Encoge los hombros, piensa en un rayo de luna colado entre las ramas; se concentra en los tres corredores que vienen por el camino de grava; en silencio, admira su disciplina, salir a trotar en la noche con el frío del invierno no le parece la alternativa más atractiva para sus noches. Maravillado, se fija en el paso uniforme con el que se desplazan; considera salir a correr en las noches con el perro. Ojalá Laura se les uniera, solo que en las últimas semanas no hablan mucho; sabe que la tormenta se avecina, le gustaría saber porqué o cuándo se va a desencadenar, así estaría preparado. La incertidumbre es parte de su motivación para dar largas caminatas en la noche. Tres años de convivencia y ahora sale a dar vueltas sin sentido para llegar cuando ella duerme.

De reojo ve como la silueta blanca se mueve entre los árboles a su derecha. No es un rayo de luna, está seguro. Mira de nuevo al perro, que está más interesado en marcar la banca pintada de verde que en la persona que se mueve entre los árboles. Es una mujer. Tiene el pelo negro, muy negro. Se esconde, tal vez corra peligro. Y él, que busca huir del silencio y la rutina con Laura, no duda en avanzar. Va a ayudarla, va a salvarla, va a oler ese pelo negro, muy negro… sacude la cabeza, fantasías ahora no, necesita concentración total. Amarra al perro a la banca y avanza en silencio. La hierba, húmeda, empapa sus converse. Se esconde detrás de un árbol tal y como sucede en las películas que ve los domingos en la tarde; sigiloso héroe de su propia historia, avanza entre los árboles. La mujer vestida de blanco está a dos metros, no lo ha escuchado llegar, solo ve su pelo negro, muy negro y en su mente no hay cabida para nada más que el momento en el que por fin pueda hundir su nariz en esa negra melena. Un aullido de su perro lo saca de nuevo de la fantasía, la mujer avanza hacia él, tiene los ojos inyectados en sangre, una sonrisa lunática y un cuchillo de cuarenta centímetros en su mano derecha. Comprende que es muy tarde, solo le hubiera gustado saber porqué está vestida de novia.

Mientras suena: Fealdad. Los Tres.

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4 comentarios to “Blanca silueta”

  1. Juan Vásquez Says:

    Qué buen cuento, mucho suspenso, mucho; no te voy a mentir, tengo que leerlo de nuevo para degustarlo del todo, pero no será hoy, me dare tiempo.

    Feliz fin de semana

  2. Juan Vásquez Says:

    está muy bueno, al final siempre acelero y pierdo, me ha enseñado y obligado a respirar con él.

  3. Juan Vásquez Says:

    Viejo, me gusta lo que usted escribe y por eso comento lo que me llama la atención. No hay nada que agradecer, que pases feliz semana

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