Luz rojiza sobre el escenario

La luz cae débil y rojiza sobre el escenario. Es pequeño, apenas para una persona y su guitarra. Se pierde observando los dedos correr sobre los trastes, el color de la luz lo lleva a imaginar que las manos del hombre en el escenario sangran, como si llevara demasiado tiempo tocando su guitarra. Bebe otro sorbo de cerveza y deja de imaginar, ya no lucha contra sus ensoñaciones, se acostumbró, lo acompañan desde niño. Hace un gesto a la chica que atiende esa zona del bar; por un segundo considera coquetear con ella pero se siente viejo y ridículo, desecha la idea. Sonríe con amabilidad, pide otra pinta de cerveza (negra, su favorita) y una porción de pizza (con mucho queso).

Se concentra en la música, se fija en el hombre que toca, es joven, muy joven y bueno. Nunca llenará un estadio, nunca pegará un éxito en una emisora de moda. Sus letras son cotidianas y llenas de fuerza. “Honestas” se dice después de un rato de buscar la palabra adecuada. Amparado por la oscuridad observa a la pareja que ocupa la mesa junto a la suya. La mirada esquiva de la chica refleja un sentimiento profundo que no logra identificar (¿aburrimiento? ¿melancolía?). Se pregunta porqué la necesidad de compañía, porqué tantos de sus conocidos se aburren consigo mismos, porqué sumar soledades y multiplicar frustraciones.

Bebe despacio y termina su porción de pizza. Observa a su alrededor, grupos y parejas. La soledad no es bien vista en estos días del dos por uno, se dice alegre. Disfruta de sus planes consigo mismo. Espera a que el hombre sobre el escenario termine su actuación. Aplaude con ganas, conmovido. Toma su abrigo y se dispone a salir al frío de la madrugada. Camino a la puerta del bar la chica que tomó su pedido le pone un papel en su mano. Es su nombre y su teléfono. ¿Y por qué no? se dice, y emprende el camino de regreso con las manos en los bolsillos mientras tararea una de las canciones que acaba de escuchar.

Mientras suena:

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2 comentarios to “Luz rojiza sobre el escenario”

  1. Soledad Says:

    ¡La soledad es linda cuando se la sabe disfrutar!
    Buen tema de Calamaro 😉

    Muchos besos, Danito!

    (sí, sí… soy Flor jeje)

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