Algo para la visita

El cuarto del fondo, el que limita contra el patio, es el mejor de la casa. En el patio hay un papayo y un rosal rodeados de otras plantas más pequeñas, casi todas dan unas flores chiquitas y coloridas que son visitadas por colibríes y copetones. Por la mañana el sol llena el cuarto, y si nadie se mueve los pájaros se paran en el marco de la ventana. Es por eso que la abuela está ahí. Mamá va y viene de la cocina. No ha hecho más en todo el día. Viene y la mira, le acomoda la almohada y le pregunta si quiere agua. Cada vez que sale del cuarto llora.

Ahí viene otra vez con el agua. Desde el viernes no toma sopa, solo agua. El agua se la doy yo con una cuchara, toma un sorbo y cierra los ojos. Despierta y toma otro sorbo. Ya van tres veces que señala la esquina detrás de donde estoy. La primera vez seguí su dedo y miré. No puedo hacerlo de nuevo.

-¡Mija!

Mamá viene corriendo, la abuela no ha dicho nada en tres días, le acaricia la cara y le pregunta que qué quiere. “Ofrézcale algo a la visita” dice la abuela y señala el rincón. Mamá, llora y le dice que ahí no hay nadie. Pero yo sé que sí. Hay una mujer de pelo muy negro ahí parada desde por la mañana y se va a llevar a la abuela.

Mientras suena:

Aviso parroquial: Hay una página muy buena sobre cine. La leí toda, increíbles reseñas. Quedé muy antojado por ver las películas que ahí se mencionan. Muy recomendada, se llama Zootropico.

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7 comentarios to “Algo para la visita”

  1. Pau Says:


    Ufff… los pelos de punta.

    (Lullaby brutal)

  2. Lalu Says:

    Dani, excelente. Me dieron escalofríos

  3. Malua Says:

    Es lo que siempre dicen… Los muertos vienen a llevarse a nuestros vivos. Dice mi tía que mi abuelo comenzó a hablar de las visitas de la abuela y demás miembros de familia muertos, un par de días antes de morir él mismo… Mas que escalofriante me parece hermoso pensar (y de hecho me encantaría creer) que cuando a mi me toque, habrá alguien para llevarme de su mano hacia lo más desconocido para otros…

    Juguito me encanta el toque folklorico de algunos de sus relatos 🙂 ya extraniaba yo pasarme por aca para ser feliz.
    Un abrazo grande grande!!! A propósito, voy a Bogotá por un par de días en diciembre, será que esta vez si nos podremos tomar un cafecito?

    • Danilo Says:

      Esta historia, al igual que otras anteriores, parte de algo real, algo que pasó.
      Mi abuela antes de morir soñó con las hermanas de ella. Soñó que caminaban por una pradera muy bonita e interminable.

      Saludos.

      • Malua Says:

        Que lindo suenio… Espero que mi abuela haya soniado que se iba bailando (era lo que mas la hacía feliz).

        Si le suena lo del café, la invitación sigue en pie entre diciembre 16 y 19.

        Saludos también!

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