El espíritu olímpico

Le falta poco para llegar. Cada brazada y cada patada le cuestan. No tiene técnica, la patada es casi inexistente. Su estilo para nadar es el de un tío cincuentón que solo se mete a la piscina en diciembre, en vacaciones. Sin embargo el público lo anima. Está en los olímpicos de Sidney del año 2000.

Eric Moussambani nunca fue un nadador profesional. Llegó a los juegos olímpicos por esas normas paternalistas que buscan estimular el deporte en los países en desarrollo. Eric nunca había visto una piscina tan grande, nunca había visto una piscina olímpica. Él entrenaba en la piscina de un hotel.  Eric entrenó apenas ocho meses para los olímpicos. Tiene el récord nacional de los 200 metros estilo libre para su país, Guinea Ecuatorial. Completó el recorrido en un minuto y cincuenta y dos segundos.

Nadie me lo ha preguntado, probablemente nunca lo hagan. Sin embargo si alguna vez sucede, si alguna vez debo responder qué es el espíritu deportivo, el espíritu olímpico; mostraré el video de Eric Moussambani cruzando la piscina, solo, sin fuerzas, aplaudido y reconocido su esfuerzo. Porque en últimas lo que importa es eso, pelearla contra las propias limitaciones y completar el recorrido. Al final la pelea es con uno mismo.

Eric imponiendo el récord nacional para Guinea Ecuatorial:

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4 comentarios to “El espíritu olímpico”

  1. Comunicandoandoyo Says:

    “Al final la pelea es con uno mismo”, sin embargo, cuántas veces caemos en la trampa de compararnos.
    Quizás en esto consiste la vida, en completar el recorrido teniendo en cuenta las propias limitaciones, escuchando a veces las risas, a veces las porras de los demás… Quizás al final de la carrera podremos decir como Eric: “I´m happy 🙂 “.

  2. Juliana (@JuliOspiA) Says:

    Dani, éste es el atleta que para mí representa más el Espíritu olímpico que el que mencionas. Se llama Derek Redmond, un atleta que participó en Barcleona 92. Era el favorito para ganar el oro en los 400 metros y en la mitad de la carrera se lesionó el talón de aquiles y decidió terminarla caminando muy adolorido acompañado por el papá que trató de persuadirlo para que abandonara, pero él se negó y cruzó la meta llorando y apoyándose en su papá. Es muy conmovedor.

    • Danilo Says:

      Hola Juli.

      No conocía esta historia. Qué cosa tan conmovedora. De verdad que este es el espíritu olímpico. Gracias por mostrármela 🙂

      Y qué bueno verte de nuevo por acá.

      Saludos.

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