Ya sé que Daniela no es una sombra

El abuelo arrastra los pies, lleva la toalla colgada al cuello. No sé cómo resiste el agua fría a esta hora de la madrugada. Pasa junto a mí me revuelve el pelo, es un gesto mecánico, escucho que murmura “Rosario”. Se le olvidó otra vez que la abuela se hizo muy pequeña y desapareció. Cuando salga del baño se lo voy a recordar.

La abuela lo peleó a muerte. No iba a dejarse remplazar por una sombra. Pero perdió. El día que se dio cuenta que la pelea estaba perdida fue el día que empezó a hacerse pequeña. “La tristeza mijo”, dijo la tía abuela Juana. La tía abuela Juana lo sabe todo. Por eso cada vez que voy a la finca le pregunto todo lo que puedo. Tengo una libreta, con un globo pintado, en la que anoto todo lo que tengo que preguntarle.

“El abuelo se enamoró de una sombra, mijo.” Tengo que preguntarle cómo se enamora uno de una sombra. En la casa frente a los Berrío vive Daniela. Un día la pellizqué porque me dio miedo que fuera una sombra.  La tía abuela Juana dice que  el abuelo se enamoró a los veintisiete años de una sombra. “Esa es una edad muy peligrosa, pero son peores los treinta”, tengo que preguntarle por qué son peores los treinta.

Rosario, (nunca me gustó decirle abuela, si tengo una hija le voy a poner así) se lo peleó a la sombra. Lo consintió, lo conquistó, lo perdonó, y nada. Un día vio en los ojos del abuelo que era la segunda después de la sombra. En ese momento se empequeñeció como cinco centímetros y nadie me creyó.

El abuelo arrastra los pies y habla con Rosario. Se le olvida que Rosario no lo escucha. Antes pensaba en la sombra y ponía boleros y lloraba tomando aguardiente. Ahora toma aguardiente, escucha boleros y dice Rosario, Rosario, Rosario.  En media hora llega Juan José a llevarme a la finca. Le voy a decir que pase despacio frente a la casa de Daniela, si está en la ventana le voy a gritar que me perdone que ya sé que no es una sombra.  Cuando llegue a la finca lo primero que voy a preguntarle a la tía abuela Juana es si Rosario por fin le ganó a la sombra.

Mientras suena:

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8 comentarios to “Ya sé que Daniela no es una sombra”

  1. Aldana L. Says:

    Qué hermoso Danilo! me encanta la lectura que hacés del amor entre tu abuelo y Rosario. Y la canción es una gran elección. Me hizo quedarme pensando por mucho tiempo! Gracias!

    • Danilo Says:

      Aldana:
      Me alegra mucho verte por acá después de tanto tiempo. Bienvenida de regreso.
      Muchas gracias por las cosas tan bonitas que me dices.

      Un abrazo.

  2. Comunicandoandoyo Says:

    Inés (una de mis tías) tenía un novio cuando sus padres decidieron que ella debía ingresar al convento. Su padre murió, su novio se casó con otra y ella se quedó sola.
    Cuando este hombre estaba muriendo, le pidió a su esposa ver a Inés. Antes de morir él le dijo que había sido la única mujer que él había amado.
    Siempre me pregunto qué sintieron todos los personajes de esta historia: Inés (quizás ante la certeza de la impotencia), este hombre que amó a una mujer que no era su esposa, y su esposa.
    De esta historia (que parece más una novela) conservo una evidencia, un libro de poemas de Rubén Darío que M le regaló a Inés con una hermosa dedicatoria.

    También me pregunto…

    en esta época todavía hay gente que regala libros con dedicatorias?

    • Danilo Says:

      Hola Comunicando.

      ¡Qué historia la de tu tía! ¿Has pensado en escribirla? Te lo digo porque a pesar de lo triste y dolorosa es bonita. No es común en estos tiempos ver un amor que dure toda la vida y eso, a pesar de todo, es digno de contarse. Y porque es bueno exorcizar esas historias y que no queden dando vueltas en una familia.

      De otro lado, sí, regalo libros con dedicatoria y me gusta recibir libros con dedicatoria. Me parece que el regalo perfecto, o al menos el más personal es un libro. No se regala un libro porque sí, siempre hay razones para escoger un título sobre otros miles.

      Saludos.

  3. Comunicandoandoyo Says:

    Danilo, soy mejor lectora que escritora.
    Escribir a veces consiste en responder preguntas, y las respuestas arrancan pedazos de uno mismo.
    Me gusta crear, combinar, transformar preguntas eso es lo que impulsa mis días.
    Quizás algún día me anime a escribir la historia.
    Por ahora, que los secretos sigan siendo secretos, que la lectura, la música y el baile sean la terapia.

  4. Pau Says:


    Me encantan tus relatos, sean en luz o en sombra te magnifican.

    Abrzos D.

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