Rutina

A las 06:00 el procesador central dio la orden a todas las máquinas de encenderse. El Consejo determinó que los bots debían “descansar” un turno aun cuando no fuera necesario. Expidieron dicha ley para tener una excusa plausible que les permitiera ordenar la fabricación de dos contingentes completos de bots. Las factorías donde se fabricaban los bots eran propiedad del miembro más poderoso del Consejo, el Procurador, en cuyas sabias manos estaba la dirección del mundo superior, donde habitaban los libres y los bots a su servicio. Los libres eran todos aquellos que seguían sin objetar las ordenanzas del Consejo. En alguna época hubo un mundo intermedio habitado por los que demostraban dudas ante la sabiduría del Consejo. Por supuesto, no tenían permitido el ingreso al mundo superior, aunque los habitantes del mundo superior tenían asegurado su descenso ante el mínimo descuido. Después de las revueltas del setenta y tres el mundo intermedio fue clausurado y sus habitantes rehabilitados y reubicados en el mundo inferior. El mundo inferior era el hogar de aquellos que por diversas razones no podían habitar el mundo superior: esquizofrénicos, depresivos, adictos en general, ladrones, asesinos, nostálgicos, tímidos, mutantes desagradables a la vista, personas con ideas contrarias a las aprobadas por el Consejo, rebeldes sin causa (porque el mundo superior es perfecto y feliz). El mundo inferior seguía funcionando y ampliándose por orden del Consejo.

Norman se cubrió los ojos en cuanto sus circuitos se encendieron para dar inicio al primer turno del día. Tendría que estar activo hasta las 12:00. Su lista de actividades cargó en su módulo de memoria inmediata. Era igual a la de ayer, y a la del día anterior, y a la del día anterior a ese. Norman reprimió un chirrido de su garganta. Estaba diseñado para que su módulo de memoria inmediata se borrara en cuanto entraba en hibernación. Y sin embargo recordaba. No solo recordaba sino que le producía risa. Si el bot de jerarquía superior se enterara de que recordaba ordenaría que le remplazaran el módulo de memoria inmediata. Si supiera que reía, ordenaría su destrucción.

Norman se puso en movimiento detrás de los demás bots encargados del mantenimiento del palacio de Gobierno. El Procurador se despertaba a las 08:00 y Norman debía asistirlo en el baño. Adelante de Norman caminaban dos bots de aspecto femenino encargadas de aliviar las tensiones del Procurador. Después del baño, Norman lo vestía, le llevaba el desayuno y le leía un resumen de las noticias del día, que eran las mismas de ayer y del día anterior y del día anterior a ese, porque el mundo superior era perfecto y feliz.

Esa mañana Norman examinó con atención al Procurador. Igual que ayer, igual que cada día que pudiera recordar. Hizo las mismas cosas en el mismo orden. Recibió a las mismas personas e impartió las mismas órdenes. Como si su memoria inmediata también fuera restaurada a diario. Norman se preguntó si el Procurador era humano o bot. Tal vez el procesador central lo había remplazado por un bot y de esa manera controlaba los destinos de los tres mundos, bueno, dos mundos. Si su superior jerárquico se enterara de que Norman tenía ideas y además paranoicas, lo mandaría destruir junto a todos los bots que hubieran tenido contacto con él.

Norman supo esa mañana que no podría fingir ser un bot sin desperfectos durante mucho tiempo. Ese día en particular su conducta fue errática y displicente en los cuidados que debía prodigar al Procurador. Norman decidió salir de dudas, tal vez no tendría otro día para hacerlo. Tomó al Procurador y lo acostó sobre el escritorio de su despacho, sacó sus ojos y le abrió el cráneo esperando encontrar una placa de silicio. No pudo evitar un chirrido de asco al encontrar un cerebro palpitante y cubierto de una membrana rojiza.

Norman se sentó en el suelo a esperar a los bots de control disciplinario. No entendía nada, el comportamiento del Procurador era igual al de los bots. Ya no podía diferenciar a bots de humanos. Se cubrió la cabeza con las manos, sus desperfectos eran peores de lo que imaginaba.

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2 comentarios to “Rutina”

  1. X. Says:

    La rutina es peligrosa, estoy de acuerdo. Saludos!

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