El Gobernador de los tejados y el guardián

No es fácil mi oficio. Soy el gobernador de los tejados de este barrio. Muchos desean mi puesto, algún día lo perderé. Cuando ese día llegue me retiraré a la manga que queda a tres calles. Tiene un cerezo a un costado, cuando el sol cae en la tarde la sombra del cerezo se extiende por toda la manga. Es el sitio perfecto para dormir mi últimos días. Mientras tanto, mientras tenga fuerza y agilidad seguiré gobernando desde las alturas. Por ahora, dormiré un rato al sol, tal vez en la tarde baje y hable con Paco, lo he visto pensativo estos días.

Los humanos ignoran muchas cosas de nosotros, apenas les dejamos saber unas cuantas. No saben, por ejemplo, que  al dormitar en realidad reflexionamos. A veces soñamos, como todo el mundo, sin embargo no es lo usual, por lo general nos abandonamos a profundas discusiones filosóficas. Hace un rato, mientras cabeceaba bajo el sol del medio día, concluí que Paco sería un gran sucesor, solo que él no eligió este camino. Su oficio es aun más complejo que el mío. Los humanos tampoco saben que nosotros escogemos nuestro oficio poco tiempo después de abrir los ojos. Algunos escogen ser cazadores, otros desean ser gigolós, otros desean ser ladrones, algunos son sanadores. Yo escogí el poder, no ha sido fácil llegar hasta este tejado. Paco, por su parte, escogió un oficio que requiere mucha paciencia y abnegación, es en realidad un apostolado, Paco escogió ser guardián de humanos.

La humana que Paco cuida es una chica dulce y silenciosa. Muchas veces la he visto leer bajo el sol mientras escucha música. Por lo general, sale muy temprano en la mañana, le gustan los vestidos con flores; esto lo sé porque Paco me lo ha contado. El oficio de Paco inicia desde muy temprano, antes de que salga el sol debe asegurarse de que su humana despierte, después la acompaña en todo el proceso de alistarse para salir, desayunar y la deja en la puerta. Sin que ella lo note la observa por la ventana hasta que la pierde de vista. Los guardianes de humanos, además de pacientes, deben ser grandes actores, deben fingir indiferencia y displicencia, su talento es tal que los humanos están convencidos de ser ellos quienes cuidan a su guardián. Pobres, si supieran.

Ayer estuvo merodeando por acá un candidato a gobernador joven y fuerte, está interesado en estos tejados. Apenas lo vi desde las alturas, no se atrevió a subir. Paco lo vio desde su ventana. Estaba ahí parado esperando a su humana cuando lo vio atravesar la calle y sentarse bajo la sombra del edificio. Paco lo observó durante el ritual de asearse, esperó a que estuviera presentable para hablarle. Es una de las peores groserías interrumpir el ritual de aseo de alguno de nosotros. Paco le habló de mí, describió mis fuerzas y le contó mis hazañas como señor de estos tejados. Gracias a sus palabras ese joven no volverá por acá en mucho tiempo. Por mi parte, sé como retribuir el favor que me ha hecho Paco. Su humana lleva ausente algunos días, por eso Paco ha estado pensativo. Ya hice gestiones con mi gente, logré averiguar con algunos sanadores sobre su estado. Tanto ellos como los humanos están muy optimistas, dicen que pronto se recuperará y regresará a casa. Voy a filosofar al sol un rato, hay un par de cuestiones éticas que debo resolver, cuando despierte bajaré y le daré la buena noticia a Paco, es un buen chico y un gran guardián de humanos.

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2 comentarios to “El Gobernador de los tejados y el guardián”

  1. AL Says:

    ¿Cuál es la historia sobre los sanadores?

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