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Ricardito

marzo 18, 2016

Ese día mamá trajo un nuevo novio a casa. Vino un domingo a almorzar, mamá nos levantó desde antes que empezaran los dibujitos y nos metió a la ducha. A Rafa le refregó duro las rodillas y lo hizo llorar, lo regañó por botarse tanto al pasto, mamá no entiende que Rafa quiere ser arquero y necesita botarse al pasto hasta que no le duela. A mí me bañó después, ya no se veía nada por el vapor, parecía como si un fantasma me estuviera desenredando el pelo. Los brazos de mamá salían de una nube blanca y caliente, mamá bajaba duro la peinilla mientras me regañaba por no ser una señorita, por no ser femenina como ella, mamá no sabe que me da tristeza verla pintada como un payaso y metida entre esos pantalones tan apretados. La dueña de la casa donde estamos viviendo ahora golpeó la puerta del baño y nos tocó salir. No me gusta este barrio, tenemos que entrarnos temprano, y tengo prohibido acercarme al señor de la tienda así quiera regalarme chocolatinas, lo único que me gusta es la estatua de la niña en el cementerio, ella sí es linda y femenina.

Linda, le dije a mamá cuando me preguntó cómo se veía. Una vez le dije que tenía las mejillas muy rojas y me reventó la boca. Desde ese día siempre le digo que está linda. Mamá nos encerró en el cuarto y salió a correr, apenas sonaba en chancleteo de las sandalias cuando bajó la escalera. Volvió con pollo asado y gaseosa. Rafa se puso a saltar de felicidad, quiso coger una papa salada pero mamá le pegó en la mano. Espere a la visita, gran pendejo, le dijo. Este año mamá ha tenido muchos novios, debe ser que extraña mucho al papá de Rafa, a mi papá no lo conocí. El que llegó ese día fue el que más duró, a mí me gustaba más cuando se iba que cuando llegaba.

Mamá estuvo pegada a la ventana hasta que lo vio llegar. Un carro blanco y rojo, largo como una lancha subió la loma y mamá corrió al espejo a alborotarse más el pelo. No me gustaba como se veía con el pelo rojo, pero era preferible eso a como está ahora. Cuando entró a la pieza le pregunté cuántos años tenía porque se veía como un abuelito y no como un novio para mamá. Nos trajo helado y galletas. Alzó a Rafa y lo abrazó, le dijo que su hijo menor era igualito a él y que un día lo traía para que jugaran. Después de almorzar, mamá se quedó lavando la loza y fuimos con él al parque, nos compró algodón de azúcar, a Ricardo le encantaba, nos dijo. Soy separado, dijo, vivo solo desde el accidente, mi esposa se fue y no quiso volver a saber de mí. Le preguntamos por el accidente y no nos escuchó, no dijo nada, solo le acarició la cabeza a mi hermano.

El siguiente domingo llegó más temprano, llevó un balón de fútbol, era de Ricardo, nos dijo pero él ya no lo usaba, Rafa le preguntó por qué pero no lo escuchó porque se encerró en el baño. Ese y todos los domingos fuimos al parque después de almorzar. A veces le daba plata a mamá para que comprara conos y mientras tanto le acariciaba la cabeza a Rafa y le decía Ricardito, Ricardito. La primera vez que se quedó a dormir roncó tanto que pasé toda la noche mirando al techo, lo vi cuando se levantó y se sentó en la cama de Rafa, Ricardito, dónde estabas, Ricardito volviste, le decía y lloraba.

Bajen a conocer a Ricardito, nos dijo esa tarde, había llegado después de almorzar. Mamá no lo dejó entrar, estaba brava con él desde hacía días, es un mentiroso, nos dijo. Ricardito quiere jugar contigo, le dijo a Rafa y le pegó a mamá en la cabeza. Cogió a Rafa de la mano y lo arrastró por las escaleras, yo bajé detrás de ellos. Míralo, son igualitos, le dijo a Rafa mientras le mostraba un muñeco sentado en el andén al lado del carro. Ricardito, Ricardito, dijo y metió a Rafa al carro. Mamá bajó y me encontró llorando al lado del muñeco. Mamá agarró el muñeco y salió a correr, corrí detrás de mamá hasta que la alcancé al lado del cementerio. Acá nos conocimos, dijo mamá antes de volver a correr. Llevamos muchos días corriendo detrás de todos los carros blancos con rojo y largos como lanchas. Mamá empieza a mirar al muñeco como él miraba a mi hermanito. A veces hasta le habla. Le dice Rafa.