Errante

La última vez que hice, por escrito, un inventario de mis temores vi cómo se acumularon sobre el papel y saltaron a mi cara. Entraron por los ojos, se abrieron camino hasta mis venas y de ahí a mi corazón. Escapé.

Soy ese que huye lleno de palabras que nunca sucedieron. Corro tan rápido que debo detenerme en los parques de la ciudad, tomo aire hasta que seco los árboles, paso las tardes viendo caer las hojas secas en un otoño provocado por mis pulmones anhelantes. Camino despacio y escucho el sonido de las hojas secas bajo mis pies. Las huidas no precisan de zapatos.

El reflejo de los charcos de la llovizna de las cinco de la tarde muestra a alguien que no conozco. Ese de las aguas estancadas es diferente del que fui en los espejos. Esa no es mi cara, esa no es mi voz, esa tal vez sea mi mirada que vigila, esas tal vez sean mis manos, esos son mis pies que me llevan de aquí para allá, esos tal vez no sean mis pies que nunca me traen, ese es mi corazón ya limpio de temores.

Esa es mi sombra, ese es el camino, este no es el final.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: