Archive for 11 diciembre 2019

Un día normal en la tierra de la felicidad

diciembre 11, 2019

—Dispare.

—No están haciendo nada.

—¿No me oyó o qué?

—Están cantando.

—No piense y dispare. No sea problemático, ya sabe que eso no le gusta al jefe, no se busque líos, yo sé por qué se lo digo.

—Al jefe solo le gusta viajar y farandulear

—Ese no, güevón, el de verdad. ¡Quiubo a ver! ¿Es marica o qué?

—Están grabando…

—¿Y qué? ¿Va a dejar que esos fascinerosos se tomen la patria? Nosotros somos la ley, papá LA LEY.

Tres cuerpos cayeron en medio del humo de los disparos. Las municiones noletales© impactaron sus cráneos. Los manifestantes corrieron hacia las calles aledañas donde los esperaban armados, según el protocolo, los miembros de las Fuerzas Pacíficas de Orden y el Control.

—La plaza está despejada, cambio.

—Acompañe al jefe en su inspección, oficial.

Un hombre vestido de traje y corbata, rodeado de un escuadrón de veintitrés hombres de las Fuerzas Pacíficas de Orden y el Control, recorrió la plaza a paso tranquilo. Se detuvo ante cada charco de sangre y con los ojos entrecerrados aspiró su olor hasta que la cabeza empezó a darle vueltas y la erección se le hizo dolorosa.

—Aquí no ha pasado nada, —dijo y entró en un vehículo oficial, blindado y de vidrios oscuros.

Al día siguiente los medios de comunicación abrieron sus emisiones y ediciones con el polémico escándalo que dividió la opinión del país: una reconocida celebridad transmitió en vivo y sin censura su ritual de baño. Ninguno mencionó los siete muertos, ni los treinta y dos heridos, ni los ciento tres desaparecidos porque en la tierra de la felicidad todo está bien, todo está controlado.

Caminar

diciembre 4, 2019

La luz otoñal que cae sobre el río de La Plata, el sabor del sándwich de bondiola mezclado con cerveza que pasas a tragos largos, la brisa que corre por el muelle y se te mete bajo la camisa, los barcos que llegan y parten con lentitud, el incesante mecerse del agua que te trae calma y la sensación de que, de algún modo que no comprendes, todo está bien, así sea en ese momento; la librería llena de caricaturas dibujadas en las paredes que nunca más podrás encontrar porque te perdiste y así fue como la encontraste esa tarde que dejaste de planear cada paso y te dejaste llevar a donde tus pies querían sin otra guía distinta a un rastro de belleza que tus ojos decidía, así fue como aprendiste a caminar ciudades propias y ajenas y esa se convirtió en la única, al menos para ti, forma de recorrer el mundo así te tardes, así te pares en la mitad de una calle atestada porque tus pies escucharon a tus ojos y te quedas sonriente frente a una puerta de madera sobreviviente de otros tiempos que permanece en su lugar como guardiana de una vida y alegra el día de quien camina sin mirar al piso, sin mirar el reloj, sin mirar hacia el pasado irremediable, sin mirar hacia el futuro inevitable; un gato y un perro te miran desde una ventana en un tercer piso, giras la cabeza y te das cuenta que nadie más los nota, eres testigo de un instante minúsculo y precioso; paso a paso, la cabeza en alto, los pies ligeros, los ojos dispuestos así caminas por el mundo.