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Nerea

septiembre 3, 2008

Pues vea ya más o menos le tengo el tiro. Presiónelo un poco hacia la izquierda y gírelo al mismo tiempo, eso así sí puede bajarle el volumen.

¿Sabe de quien me he acordado estos días? De Nerea. ¿Nunca le he contado de Nerea? Bájele más, o si quiere apague, con el ruido de afuera no se escucha nada.

Nerea vivía a dos casas de distancia de donde yo vivía en esa época. Me gustaba la casa de Nerea porque era la única en la que no habían tumbado el jardín para construir un garaje. No, no tenían carro, el papá de Nerea siempre se movilizaba en bicicleta. Como vivían cerca a “la Nacho” era perfecto. Sí, don Jorge enseñaba literatura allá.

Fue por una cuestión con los griegos bautizó a su hija. De la mamá nunca supe nada, al parecer estaba viva pero ni idea, Nerea nunca hablaba de ella.

Pero bueno ahora sí: Nerea era alta y flaca, de pelo negro y cara bonita, le gustaba pintar, tenía un estudio en un cuarto que daba a la calle. Cuando regresaba a casa del colegio pasaba frente a su casa miraba hacia ese cuarto y ahí la veía pintando. Nos conocimos por los libros, don Jorge siempre me recomendaba libros, me gustaba contarle lo que pensaba de lo que había leído. ¿Sabe algo? un par de veces le mostré cuentos míos y me los devolvió llenos de correcciones…seguí sus indicaciones y es lo único bueno que he escrito.

En fin, un día don Jorge me presentó a su hija y de una manera muy sutil nos dejó hablando solos. Ella no tenía amigos y yo tampoco, bueno don Jorge era mi amigo, pero amigos de mi edad no tenía. ¿Cuántos años? Me parece que recién había cumplido los 14. Bueno, nos hicimos amigos con Nerea, aunque casi no hablabámos. Recuerdo que estábamos en vacaciones de mitad de año, todas las vacaciones me las pasé metido en esa casa. Allá tenía acceso total a la biblioteca de don Jorge, eso sí no podía sacar libro alguno de la casa. Agarraba lo que estuviera leyendo y me iba al cuarto que daba a la calle, al estudio de Nerea. Siempre la encontraba ya pintando, con una camiseta vieja y manchada de pintura, una falda hippie, el pelo recogido y una mirada de total concentración. Allá fue donde conocí a los duros: Led Zeppelin, Rolling Stones, Pink Floyd y todos los que me gustan.

Como le venía diciendo, casi no hablabámos pero hubo dos o tres días en los que ella no pintó nada ni yo leí nada, todo el tiempo hablamos de música, pintura, fotografía, libros, viejo usted no se imagina todo lo que sabia esa mujer, me impresionaba mucho porque teníamos la misma edad y sabía cuatro veces lo que yo.

Sí, nos dimos unos cuantos besos, pero nada más. Antes de terminar las vacaciones me cambié de casa y nunca nos volvimos a ver. Y hace una semana en casa de Victoria, sí la que se fue a vivir a Chapinero, vi un cuadro que me resultaba familiar. Me acerqué y en efecto decía Nerea en letras muy chiquitas… Exacto para allá vamos. La exposición se acaba mañana. Vamos a ver cómo está Nerea catorce años después. Ojalá se acuerde de mí.

Mientras suena: All screwed up. The Ramones.

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