Archive for 27 noviembre 2009

Esta vez

noviembre 27, 2009

Otra vez ha caminado en sueños. No es necesario que me lo diga. Sé cuando eso le pasa. Sus botas llenas de barro así lo demuestran. Su mirada lejana todavía sueña. ¿Qué habrá visto esta vez? Carreteras polvorientas, un descapotable, un sueño importado, mucho calor, sudor sobre el labio superior y un sombrero vaquero. Sueños cambiantes, a veces logro adivinar sus ensoñaciones, a veces consigo ver a través de sus ojos, a veces solo el blanco silencio de quien sigue soñando, a veces el rojo furioso de quien no quiere compartir sus sueños.

¿Qué habrá visto esta vez? Bosques milenarios, nubes formadas de aliento, su pelo saliendo bajo un sombrero con alitas, copos de nieve despistados, esculturas en madera, perro peludo y cariñoso.

Un puño cerrado, una mano que no se relaja. Una flor amarilla aplastada. ¿Qué habrá visto esa vez? Una pradera infinita, una casa de madera pintada de blanco se ve en la distancia, un árbol gigante a su lado, un camino en piedra conduce hasta la casa, olor a manzanas, olor a vainilla.

¿Qué habrá visto esta vez?

 

Mientras suena: Tangerine. Led Zeppelin.

Bárbara

noviembre 19, 2009

Inspirado por la avalancha de libros, películas, series y demás que trataban el asunto del amor entre colegas suyos y adolescentes; el vampiro empezó a merodear el exclusivo colegio para señoritas cercano a su morada. Con la paciencia propia de su larga vida las examinó una a una. Para no escapar al cliché escogió a Bárbara. Muy blanca, de pelo muy negro y largo, silenciosa, melancólica, soñadora. Poco a poco se ganó su confianza, lentamente, como el paso del tiempo cuando se está aburrido, Bárbara se enamoró de él. Decidido a continuar con el cliché la invitó a su morada dispuesto a decirle la verdad.

No tuvo paciencia para secar sus venas. En un abrir y cerrar de ojos sacó hasta la última gota de sangre del cuerpo de la bella Bárbara. Sumergió su cuerpo en una solución conservante para preservarla de las ruinas del tiempo. Un hermoso trofeo. Era demasiado viejo y estaba demasiado hambriento para seguir creyendo en cursilerías y clichés.

Mientras suena: Two minutes to midnight. Iron Maiden.

Caída

noviembre 9, 2009

Mal hermano. ¿Se acuerda que decíamos que ya estábamos curtidos? Eso ya no afecta, ni duele, un resbalón más en la colección no cuenta. Valen los primeros, cuando no se sabe muy bien como funciona eso de levantarse, y menos si no se sabe para qué levantarse. Pero claro viejo, uno cierra los ojos y como quien no quiere la cosa va reuniendo fuerzas muy chiquitas, que casi no se ven, casi ni cuentan, pero un día usted las suma y resulta que sí sirven, que ya se levantó y no se dio cuenta como. Y ahí hermano es cuando uno se equivoca, porque cree que ya sabe como es la jugada, cree que es cuestión de repetir los mismos pasos, claro es que la euforia de la victoria (y uno sabe muy adentro que de victoria nada, si acaso es un empate) todo lo nubla, si usted se sienta a repasar qué fue lo que hizo pues va a notar que no tiene ni idea, pero eso en ese instante no importa, no es momento de ser aguafiestas, porque pa’lante es pa’allá como dice la idiota sabiduría popular, porque si de verdad el pueblo fuera sabio no estaríamos como estamos, pero no nos compliquemos y sigamos; uno está feliz en el error, lleno de confianza y de vuelta al piso, y otra vez a armarse de a pocos, con calma; porque a veces queda todo roto, en fin; es un círculo vicioso, muy vicioso si me preguntan, claro que se aprende, pero todo se olvida, mal hermano. Y lo peor es que esta vez no hay resbalones ni caídas, pero las veo venir hermano, ahí no más las veo.

Mientras suena: Comfortably numb. Pink floyd.

Esta vez sí.

noviembre 4, 2009

Mucho frío. Cielo gris y encapotado. Gotas muy finas y pegadas entre sí caen sobre el parabrisas. Una sobredosis de azúcar es lo que se necesita para entrar en calor. Carro vacío. Nadie quiso ser compañía esta vez. Saben que este viaje es el definitivo. El último. La soledad nunca ha sido problema, eso ya se sabe, no se necesita nada más que un morral y ganas infinitas de encontrar el paisaje soñado, de seguir buscándolo si alguno se le parece, porque debe ser exacto. No es un sueño. Fue real, claro tenía cuatro o cinco años pero eso no le quita veracidad. No hay a quien preguntarle, la soledad nunca ha sido problema, ha sido desde hace muchos años una constante, ¿puede la soledad ser una presencia permanente? ya no quiere hacer preguntas extrañas, porque el tiempo apremia, algo sabe, algo siente. Lo que importa es encontrar ese sitio. Visto una sola vez pero nunca olvidado, evocado en las peores madrugadas, en las noches más largas; el escape perfecto.

Una parada. Una niña pequeña y de sonrisa triste es la encargada de la minúscula tienda. La última antes de iniciar al ascenso, baja de la vieja camioneta dando un portazo. Un chocorramo y una coca cola. Come y bebe despacio. Una sensación de calor lo envuelve lentamente instalando una sonrisa en su cara. Así es distinto. Vuelve la esperanza. Esta vez sí va a encontrar su sitio, esta vez el escape sí será definitivo.

 

Mientras suena: Numb. Portishead.